CONCLUYE ESTE MARTES
Efe | Martes 22 de septiembre de 2015
La pasarela madrileña concluye este martes.
CUARTA JORNADA
The 2nd Skin Co
Jennifer López, París Hilton, Anne Heche, Jessica Biel o la modelo Eugenia Silva son algunas de las clientas de The 2nd Skin Co, firma dirigida por Antonio Burillo y Juan Carlos Fernández, quienes han querido vestir a la mujer con una sobredosis de dulzura, hasta coser vestidos merengue, hechos de faldas corola construidas con miriñaque.
El tul escarcha faldas, la organza endulza abrigos y los cristales de Swarovski se convierten en puro almíbar, en una colección en la que los diseñadores parecen haber tomado prestado una montaña de algodón de azúcar para esculpir vestidos con largo midi y también por encima de la rodilla. Flores de telas con pistilos de cristal colocadas sobre hombros, cintura y pechera han sido la guinda del desfile pastel.
Una serie de vestidos con falda en formar de pétalos han germinado también en la propuesta de María Escote, diseñadora que viste a Katy Perry, Rita Ora, Nicki Minaj y Juliette Lewis, para crear su colección más dulce,la menos canalla. La margarita ha florecido en la luminosa y romántica colección, en la que los colores rosas,rojo naranja, amarillo y rosa chicle brilla sobre el negro.
María Escoté
El vestido recto es el estandarte de la propuesta de Escoté, quien en 28 salidas lo ha declinado en versiones para el día y la noche, estos últimos tapizados de lentejuelas o margaritas de piel prendidas en cuerpos transparentes. Tampoco faltaron grandes lazadas, hermosos lunares, coquetos topos y florales cenefas. "Es mi colección más madura, era el momento de arriesgarme", afirmó.
Si en otras ocasiones, el corsé era su pieza fetiche y la piedra angular de las colecciones de Maya Hansen, hoy fue el vestido, una prenda que construye, eso sí, sobre los cimientos y pilares de los corsés que tanto han gustado celebrities como Lady Gaga. "He imaginado a unas chicas góticas que se pierden en la selva", indica la creadora sobre las piezas que se empapan en la extensa gama cromática verde, combinada con negros y realzadas con tachuelas doradas.
Neopreno, tejido técnico deportivo en 3D y polipiel para las cazadoras de estilo "biker", una pieza cada vez más presente en su firma "por la buena aceptación del público".
El blanco, negro, verde y azul colorean una colección de líneas sencillas y cremalleras XL, con vocación de pret-á-porter y espíritu deportivo, ideada para una mujer cosmopolita y moderna.
Alvarno
Ocho minutos, 38 salidas y 28 modelos resumen el vertiginoso y atractivo desfile de Alvarno, que estuvo guiado por la fuerza y la fluidez de los patrones, una dualidad que aflora de la lucha entre la luz y la oscuridad de la saga de "Star Wars", que sirvió de inspiración al diseñador.
Si la popular frase de la película "que la fuerza te acompañe", se tuviera que traducir en la moda, podría encajar en el sello Alvarno, que arma a sus mujeres con creaciones inocentes de gusto sofisticado.
Prendas que ponen en valor la feminidad de la mujer, ideadas para princesas, pero no de cuento de hadas, sino para mujeres luchadoras y valientes como la princesa Leia, creada George Lucas.
Juan Vidal
Un estilo muy diferente al de Juan Vidal, con una propuesta guiada por el lirio, los estampados tropicales, las rayas y la gráfica publicitaria asiática para una larguísima colección femenina que respondía a la premisa de "cómo vestir para no vestirse" en un verano caluroso.
La estética del cine de los años 30 y 40 junto con la personalidad de la afamada modelo Hiroko Matsumoto, la primera asiática que desfiló en París, sirvieron a Vidal para recrearse en patrones que hablan de "la libertad de la mujer, el hedonismo y una estética playera desinhibida".
Esta colección es la primera vez de muchas cosas para Vidal. Además de estrenarse en la moda de baño, es la primera vez saca un colección de bolsos, la primera vez que se atreve con el encaje y la primera que utiliza la seda en todas sus versiones.
TERCERA JORNADA
María Ke Fisherman
Obsesionados con el punto y el ganchillo, el tándem formado por Víctor Alonso y María Lemus, alias María Ke Fisherman, han conquistado a "celebrities" como Lady Gaga, Katy Perry y Miley Cyrus, con sus vestidos de corte futurista, elaborados por las monjas de clausura de un convento en Huelva.
Confeccionado íntegramente en tejidos técnicos deportivos y con técnicas de ganchillo, María Ke Fisherman ha visionado con sus prendas la historia de la moda del último siglo con homenajes a Miuccia Prada o Poiret.
Desde Huelva, unas monjas -carmelitas descalzas-, tejen sus prendas sin enjuiciar el grado de transparencias, la provocación y los patrones poco recatados, de los vestidos de rejilla que luego llevan Katy Perry, Miley Cyrus o Lady Gaga. También han tejido las piezas que han subido hoya la pasarela y que han estado elaboradas con cinta técnica en lugar de hilo tradicional, un material que han cobrado vida sobre la pasarela en forma de vestido de cóctel de croché, y tops y faldas de punto garbanzo.
Teresa Helbig
Sobre la pasarela, convertida en un folio blanco, en el que contar todo lo que se sabe, Helbig ha dibujado una serie de vestidos cuajados de detalles tales como pinturas manuales sobre cuero, cuellos cubiertos de bordados, abalorios y cristales que intiman y coquetean con la alta costura. Una lástima que toda esa riqueza y poderío solo se vea, aprecie y valore en las cortas distancias y pase desapercibida en la distancia de la pasarela.
"Tengo obsesión por el detalle", ha contado a Efe esta creadora que propone prendas actuales y modernas con reminiscencias decimonónicas. Junto a una original paleta cromática en la que tenían cabida el crudo, verde jade y rosa pálido, el cuero tatuado a mano y los dibujos de corales y perlas le han asegurado un trabajo destacable. Las piezas de la diseñadora Teresa Helbig se reconoce a simple vista, dejan huella en la retina gracias a la detallista y pulcra costura que esta diseñadora se esfuerza en realizar.
La fascinación occidental por la cultura China a finales del siglo XVII propician el alma de la colección de Helbig, quien se ha servido de extraordinarios tejidos como la bambula, georgette, blonda, tul o crepé de seda, texturas que en ocasiones trata con cinta de seda rosa empolvado. Una vez mas, Helbig vuelve a experimentar y se reta a sí misma con nuevos volúmenes y extraordinarios trenzados de napa. "He querido reinterpretar prendas ceremoniales de un modo pragmático e iconoclasta", expresa.
Etxeberría
El diseñador aparcó su material fetiche para abrazar el "seersuker", un tejido ligero de algodón, semiarrugado, que le ha permitido estructurar patrones rescatados de los años 20, con mucho volumen.
Fiel a su estética y a su sello, Roberto Etxeberría ahonda en la sastrería inglesa para confeccionar "una colección pensada para el hombre y desarrollada para la mujer", cuenta a Efe.
David Delfín
Aunque ha querido dar un "giro radical" a su estilo, la "cabra tira para el monte", dice sonriendo el creador malagueño, que mantiene su lenguaje ambiguo, el movimiento de la geometría y las ilusiones ópticas, y le suma volantes de vestido de faralaes.
SEGUNDA JORNADA
Roberto Torretta
La colección de Torretta ha comenzado su viaje sobre la pasarela con el romántico rosa palo, y ha terminado con el evocador binomio en negro y blanco, pasando por el rojo español y el tejido masculino príncipe de gales.
Como es habitual es sus diseños, Torretta trabaja el cuero para confeccionar faldas y 'tops' en negro: "Trabajo prendas femeninas, pero me gusta incluir notas canallas", dice este diseñador que por primera vez ha subido a la pasarela un cautivador vestido de novia compuesto por falda y cuerpo de guipur, adornado con un velo muy corto.
Amaya Arzuaga
La diseñadora ha tomado el testigo romántico, con una exhibición de vestidos de volúmenes imposibles, inspirados en los edificios de Eero Saarinen. Las líneas puras del arquitecto finlandés han elevado los volúmenes de cuellos, mangas y faldas, de la creadora española hasta desdibujar, en algún caso, la silueta tradicional del vestido.
"Es mi colección más romántica, he trabajado tejidos muy tecnológicos y los he acompañado con tules y neopreno", detalla a EFE la diseñadora, que en esta ocasión ha presentado superposiciones, volantes y plisados, para delimitar la silueta. La creadora ha reconocido que, desde la llegada de la crisis, sus ventas en España se han incrementado, pero China, Singapur y los países árabes, son sus mercados más potentes.
Hannibal Laguna
El diseñador de origen venezolano, más romántico de lo habitual e influenciado por símbolos la cultura española, ha creado "Azabache", una serie de vestidos de noche que exhalan costura clásica, manufactura artesanal, y están armados con tejidos nobles como el tul y el encaje, acompañados la pedrería.
Ana Locking
Tras su paso por los "showroom" de Nueva York, la diseñadora ha vuelto un año más a la pasarela madrileña con una colección "más romántica que nunca". "Es importante recordar que todo lo que hay en la vida es caduco, la muerte lo hace en momentos puntuales, y eso, irónicamente, nos hace valorarla", señala Locking a Efe, que se ha dejado guiar por esta reflexión en "Foreva", una de las colecciones más destacadas hoy en la segunda jornada de la Madrid Fashion Week.
Medio centenar de salidas, una decena de hombre, han dibujado un minucioso retrato de la compleja reflexión de Locking, la candidez marcada de una falda con volantes rosa, acompañada por una blusa nude, era confrontada por el naranja butano de un sinuoso vestido en tela plisada.
Románticos también han sido los coquetos volantes que adornan una falda teñida en rosa empolvado así como los pequeños lazos que adornaban sus bolsos.
Andrés Sardá
Los safaris, las tribus africanas y la fauna del continente negro han servido a la firma para construir prendas lenceras y de baño, en las que ha mezclado tejidos y texturas hasta ahora alejados del mundo lencero, como el tejido de sahariana o el PVC.
Un guardarropa imaginario dirigido a una mujer de gusto sofisticado y adicta a la aventura, que, por un lado se tamiza para comercializarse y, por otro seduce a celebrities internacionales como Lady Gaga, Beyonce, Madonna, Monica Bellucci.
Sujetadores con estampado de leopardo, trikinis con plumas de avestruz, falditas playeras con flecos y abalorios tribales, son las propuestas más recatadas y contenidas. Ligueros en tonos "nude", "bodys" de encaje, monos de lentejuelas y piezas con sugerentes transparencias, muestran el lado más salvaje y sexi de la mujer Andrés Sardá.
Siempre teatral y vistoso, el desfile cerró con una propuesta coral formada por cinco modelos vestidas con lencería negra y arropadas con sugerentes velos, que representaban "la sensualidad y poder de las diosas africanas", según cuenta a Efe Núria Sarda, directora de la firma.
PRIMERA JORNADA
Agatha Ruiz de la Prada
Sus icónicos vestidos globo, nube y corazón desaparecieron del 'desfile-espectáculo' para dejar paso a prendas de estilo "casual-chic", con prendas cómodas con alma comercial y cuidada costura. En una pasarela tapizada con corazones amarillo canario, color que simboliza el estío, De la Prada comenzó su viaje al verano con prendas de punto, en tonos relajados, como el rosa palo y el azul bebé, aunque fiel a su paleta cromática, no faltaron vistosos verdes, corales y magentas.
Un sutil cambio en el imaginario de Agatha Ruiz de la Prada, una diseñadora de larga carrera y que ahora tiene como clienta a Miley Cyrus, que eligió dos de sus diseños para presentar la gala de los premios MTV. "Me emociona que, después de 30 años, Miley Cyrus, una de las 'celebrities' del momento, luzca en una misma noche, dos modelos con sello Agatha", contó a Efe la creadora.
Roberto Verino
Con "Un balcón al mar", subió a la pasarela prendas que invitan al relax y a iniciar un viaje en barco por la costa mediterránea española, "con prendas cómodas de rayas marineras y estampados que trasladan a la felicidad", explicó a Efe el diseñador.
Túnicas, monos y vestidos de líneas sensuales, que dejan entrever mucha piel, estampadas con motivos vegetales y en tonos planos, rojo bermellón y verde esmeralda, en una clásica sinfonía de piezas que se adaptan al protocolo que exige las horas del día: mañana, tarde y noche.
Juan Duyos
Tomó el testigo de felicidad y optimismo en su colección "Obumu", una palabra que significa solidaridad en la lengua de los pueblos Kasenda y Kimya, de Uganda, una región "muy bonita" pero también desfavorecida, a la que quiere dar visibilidad en un desfile que ha estado acompañado por las voces del Coro Infantil de Loranc del colegio Fregacedos de Fuenlabrada (Madrid).
"Quiero hacer prendas bien hechas, me apetece más que nunca poner guapas a mis clientas, que estén felices, contentas, y también que la moda, que parece un mundo muy frívolo, lance un mensaje de solidaridad en estos momentos tan delicados", señaló el diseñador, en referencia a la crisis migratoria. Abrió la pasarela un vestido-joya hecho con pedrería y abalorios, que erigió sobre el cuerpo de la modelo un tapiz de besos y abrazos, y que sirvió como simbólico pistoletazo de salida de una sinfonía de prendas de arquitectura estructurada.
Guipur, seda, organza y bordados de microlentejuelas se aliaron en el taller del diseñador con delicadeza, para dar vida a vestidos de silueta muy femenina, destinados a una clienta de alto poder adquisitivo y gusto sofisticado.
Francis Montesinos
Con un discurso más personal, Montesinos firmó "A flor de piel", una colección que fusiona influencias tan dispares como el teatro kabuki y el 'rock and roll', en honor a su amigo, el músico Gene Simmons, del grupo Kiss, que fue el invitado de excepción de la jornada, junto al diseñador Elio Berhanyer.
Cazadoras de cuero con tachuelas, mallas o un mono de redecilla, en clave sobria y canalla, han competido en protagonismo con los iconos del creador valenciano: vestidos de encaje, faldas a ras de suelo, transparencias, lunares y un alta dosis de sensualidad.
Modesto Lomba
Tampoco renunció a su propio legado en la colección número 59 de su trayectoria. "No podemos dejar de ser nosotros", explicó el diseñador, que mantiene la senda constructivista, arquitectónica y las formas de origami, en siluetas que se dejan influir por el quimono japonés, teñido con colores tierra y blanco roto, y líneas rojo y verde.
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