Editorial

No hay debate en Cataluña

EL IMPARCIAL | Viernes 25 de septiembre de 2015

Los ecos del debate -visto sólo en Cataluña, ya que fue en TV3- entre Oriol Junqueras y el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, no van tanto por el fondo sino por su mera celebración. Habrá quien piense que Margallo no tendría que haberse prestado a hablar con el líder de ERC “de igual a igual”, y menos aún si nos atenemos al cargo que ocupa en el Gobierno. En este sentido, quizá habría sido más acertado que fuesen los titulares de Justicia o Economía quienes hicieran pedagogía de lo que puede suponer quedarse fuera de todas las instituciones.

En realidad, el problema que subyace es la ausencia endémica de debate en Cataluña. Desde hade demasiado tiempo -antes ya de Rajoy- el nacionalismo ha copado los medios locales a golpe de subvenciones, sin que nada ni nadie haya movido un dedo. TV3, La Vanguardia y Catalunya Radio principalmente se han convertido en altavoces del secesionismo, laminando toda voz crítica con “la causa”. En buena parte, por incomparecencia del rival, y ello, desde hace mucho tiempo atrás: casi todos los gobiernos, pero, sobre todo, el gobierno actual, no han hecho nada. En este sentido, sí es positivo que Margallo haya podido plasmar unos argumentos silenciados o tergiversados desde el entorno nacionalista, aunque llega tarde.

Y también se han demorado en exceso empresarios y sindicatos a la hora de alertar de los riesgos de una eventual secesión. Igual que la administración central, han dejado hacer al nacionalismo ante una indiferencia cómplice en ocasiones y quién sabe si fatal para algunos. La ausencia de debate atrae al totalitarismo, cuando menos, un clima asfixiante en un régimen autoritario, y ese es justo uno de los riesgos de dejar campo libre a postulados nacionalistas.