Opinión

En la cuna del catalanismo actual (y VII)

TRIBUNA

José Manuel Cuenca Toribio | Viernes 25 de septiembre de 2015

De tenor bien diferente fueron las relaciones entre el más descollante contemporaneísta español –y acaso también europeo- de su tiempo, al que se debe la más importante biografía intelectual del novecientos iberoamericano -: Cambó. 1876-1947- y Jaume Vicens Vives. Presididas del lado de éste, por la suspicacia y el hipercriticismo, no mermó ello ni aún en medida insignificante la honda, profunda empatía de Pabón por lo hercúleo de su esfuerzo historiográfico y las muchas cualidades científicas y humanas de sus discípulos, en particular, por el gerundense Joan Reglá Campistol (1917-73), quien, de acuerdo con su irrepetible bonhomía y generosidad, le correspondiera sin reservas ni limitación (Cf. respectivamente a los efectos las “Palabras preliminares” y la “Introducción” de la obra de J. Reglá Historia de Cataluña. Madrid, 1974) En las entrañas de la catalanofilia paboniana latía, innegable, un rescoldo al menos de la filiación tradicionalista de su infancia. El ahincado pluralismo de dicha imagen frente al impetuoso jacobinismo liberal no dejó nunca de anidar en el ánimo del historiador sevillano, tan amante de Madrid e identificado a partir de sus años de mocedad con un conservadurismo de corte acusadamente liberal. Desde su cátedra en la Universidad “Central”, la presidencia de la Agencia Efe y del Consejo Privado de D. Juan de Borbón, así como, finalmente, desde igual puesto en la Real Academia de la Historia, no cedió a nadie la vanguardia del sentimiento catalanófilo, materializado en múltiples ejemplos y ocasiones de imposible recuerdo o enumeración en un artículo periodístico. De un discipulado que, pese a aquél, fue más libresco y epistolar que directo y personal, la lección que su firmante aprendiera con mayor intensidad radicó en la apasionada simpatía por todo lo catalán y en la superioridad irrefutable del Principado como partera de la más extensa porción de las grandes creaciones de la España contemporánea, de fisonomía y hechos, en conjunto, admirables. Posición y creencia que ni D. Jesús Pabón ni el último entre sus discípulos coterráneos estuvieron nunca dispuestos a renunciar.

Como coda de unos artículos quizá en exceso intimistas y en la angustiada antesala de una fecha -27 de setiembre de 2015- probablemente capital en los destinos milenarios de la vieja y acrisolada nación llamada España se ofrece muy ocasionado trascribir el párrafo final de la mencionada introducción a laHistoria de Cataluña de J. Reglá i Campistol –“profundamente catalán”, en opinión de J. Pabón, autorretratado a su vez como “enteramente andaluz”: “He recurrido a él –afirmaba el primero del segundo- no para que compartiera la responsabilidad del contenido de esta obrita, sino que para, al amparo de su autoridad indiscutible, todos tomáramos conciencia de la permanente necesidad de un diálogo peninsular, abierto y constructivo, que contribuya a un mejor conocimiento entre todos los españoles.” (P. 21 de la obra susomentada).

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