Con la mente puesta en qué sería del ataque azulgrana sin Messi, el fulgor con el que el Leverkusen jugó la primera mitad trasladó la psicosis a la defensa culé. Con un comienzo intenso en el que el balón iba de un área a otra sin apenas intermediarios, Chicharito dejó claro en la primera jugada alemana que venían a poner en aprietos a su rival.
Con la dupla de centrales Papadopoulos – Tah rozando la perfección en cada corte al límite, los contraataques alemanes tenían claro el punto débil de los azulgrana. La banda izquierda defendida por Mathieu fue la elegida para asestar los golpes aprovechando la falta de velocidad del francés.
Sin embargo, tras los sucesivos sustos que se llevaba el Camp Nou con Chicharito y Bellarabi a los mandos, el tanto alemán llegó de córner a los veinte minutos. Papadopoulos redondeó su actuación con un remate de cabeza a placer en el primer palo, casi sobre la línea de gol. Ter Stegen, desesperado con su zaga, no dudó en abroncar a un Luis Suárez que pasaba por allí mientras Mathieu abandonaba la escena del crimen como si él no hubiera sido el responsable de ocupar ese lado.
Cierto runrún iba transmitiéndose a lo largo de la grada mientras el Barcelona era incapaz de tejer una jugada con mínimo de peligro. El centro del campo recibía de espaldas y la asfixiante presión del Leverkusen lograba robar antes de que la idea llegara de la cabeza al pie.
Ter Stegen tuvo lugar para lucirse con una parada a un tiro a bocajarro de Bellarabi después de que el alemán dejara en evidencia la cintura de Piqué. Por delante, Neymar era el único que trataba de arrastrar a los suyos con algún uno contra uno. La sombra de Messi se agigantaba sobre un Sandro que respondía con tiros lejanos mientras Suárez apenas intervenía.
El brasileño fue el que generó la mejor ocasión de los locales ya en el último tramo de la primera parte. Sacándose un tiro con un efecto imposible, Neymar vio cómo el sudor frío recorrió la frente de Papadopoulos cuando dejó pasar un balón que se fue envenenando hasta tocar el poste. El rechazo le llegó a Sandro, que sin pensarlo dos veces, reventó la pelota hacia la portería donde, esta vez sí, se cruzó un defensa al suelo para mandar el balón a córner.
Tras el paso por vestuarios, el partido se reanudó con los mismos protagonistas sobre el césped. La intensidad y el buen hacer del plantel de Roger Schmidt siguió dando frutos ante la lentitud de ideas. Otra pérdida del Barcelona ante la presión de Bellarabi deparó una oportunidad de oro para Chicharito, que remató de primeras dentro del área y solo primeras el centro de su compañero. Sin embargo, el balón acabó en la grada.
Poco a poco, el despliegue físico alemán iba disminuyendo. De manera inversamente proporcional, el peligro azulgrana creció. En el minuto 56, Iniesta revolucionó el balcón del área con una jugada en la que fue arrastrando y llevándose rivales consigo, cediendo a con el tacón a un Rakitic que esperaba a su espalda para chutar. El tiro fue rechazado por la defensa y le llegó a Neymar, que a la media vuelta lo volvió a intentar mandando el balón fuera cerca de la portería de Leno.
Pero el despertar culé se vio transformado en pesadilla en cuanto Iniesta levantó la mano. La prevista salida de Rakitic por Alba dio paso a la del manchego (Actualización: lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha, mínimo dos semanas de baja). Poco después, Luis Enrique siguió dado aire a los suyos con Munir por Sandro. Schmidt hacía también lo propio con los suyos, que ya echaban de menos algo de resuello.
La velocidad de Alba al corte hacía palidecer lo visto antes por Mathieu. Y ya en el minuto 70 se notaba al Leverkusen que los últimos 20 minutos le iban a servir de ejemplo para demostrar la teoría de la relatividad.
De la presión en todo el campo al repliegue en su campo, el Leverkusen se parapetaba sin pulmones para el toque de corneta del Barcelona. El presagio se tornó en realidad cuando a poco más de diez minutos del final Sergi Roberto cazó un balón dejado por Leno a pocos metros de la portería tras rechazar un potente chut de Suárez. Era el gol del empate.
Casi sin dar tiempo a sentarse en el asiento tras el empate, Suárez terminó de desatar la euforia con un zapatazo de primeras tras asistencia de Munir que acabó en el fondo de la red.
El Barcelona lograba el 2-1 con un Leverkusen que ya había sacado la bandera blanca hacía rato. Hasta entonces, el conjunto alemán puso en serios aprietos a un Barcelona al que la plaga de lesiones le deja con las costuras al aire. Sin Messi como faro, con una defensa mostrando carencias serias atrás y un mediocampo que fue incapaz de reaccionar a la avalancha alemana.
Si es una cuestión de nombres o de un problema de fondo, sólo las paulatinas reapariciones de los ausentes podrán dar respuesta.
- Ficha técnica:
2. Barcelona: Ter Stegen; Dani Alves, Piqué, Mascherano, Mathieu; Rakitic (Sergi Roberto, min.71), Busquets, Iniesta (Jordi Alba, min.60); Sandro Ramírez, Suárez y Neymar Jr (Munir, min.62).
1. Bayer Leverkusen: Bernd Leno; Donati (Hilbert, min.71), Tah, Papadopoulos, Wendell; Kramer, Bender; Kampl, Hakan Calhanoglu, Bellarabi (Julian Brandt, min.65); y Javier Hernández 'Chirarito' (Kiessling, min.55).
Goles: 0-1, min.22: Papadopoulos. 1-1, min.80: Sergi Roberto. 2-1, min.82: Suárez.
Árbitro: Martin Atkinson, de Inglaterra. Mostró cartulina amarilla a Neymar (min.37), Bender (min.41), Calhanoglu (min.63), Papadopoulus (min.67), Alba (min.75) y Kampl (mim.88).
Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo E de la Liga de Campeones jugado en el Camp Nou ante 68.694 aficionados, según datos facilitados por el club.