A sus 66 años, el pasado 12 de Septiembre el laborista Jeremy Corbyn, de corte marxista, arrasaba con 251.417 votos en unas elecciones internas con un programa de izquierdas anti-austeridad, pro bienestar social y antinuclear que sorprendía, no solo a sus adversarios del partido conservador de la Cámara de los Comunes, sino también a sus propios compañeros de partido de corte mas moderado pro-Blair.
En los últimos años la crisis también ha golpeado al Reino Unido. Si bien su tasa de paro global ronda el 6%, es cierto que su tasa de desempleo juvenil es la más alta desde 1992 con un 15,6%. A este desencanto se ha sumado la política de austeridad, y los recortes en las prestaciones sociales del gobierno de David Cameron.
En opinión del profesor David Fred Mathieson, antiguo asesor del Gobierno de Tony Blair, esta situación ha sido el caldo de cultivo adecuado para que el radical programa de Corbyn tuviese eco. “Corbyn ha sabido identificar los problemas reales de aquellos que sienten la rabia de haber sido los mas golpeados por la desigualdad y la pobreza de esta crisis”, subraya Mathieson.
El “enfant terrible” de la Camára de los Comunes, que desde 2005 ha votado más de quinientas veces en contra de los dictámenes de su propio partido, se alzaba, con el apoyo de los militantes, al frente del laborismo británico. Corbyn es un viejo lobo del antiguo laborismo de los años setenta.
Firmeza y perseverancia
Según Mathieson “Corbyn se caracteriza por su firmeza y perseverancia en cuanto a sus ideales. No ha temido enfrentarse a su partido en numerosas ocasiones y mostrar su desacuerdo en temas de gran calado como la guerra de Iraq o el desarme nuclear”.
A pesar de su radicalidad y activismo, Mathieson destaca en Corbyn una personalidad tranquila, educada y respetuosa tanto con sus compañeros de partido como con sus adversarios políticos, “lo que le ha granjeado el respeto de todos a pesar de las numerosas discrepancias ideológicas”.
Sin embargo, “resulta un interrogante saber si Corbyn, a pesar de su talante respetuoso, será un buen líder de partido ya que a lo largo de toda su trayectoria política no ha tenido ocasión de ejercer ningún tipo de liderazgo”.
Desde luego, apunta Mathieson, la elección de Corbyn ha abierto un conflicto interno dentro del partido que el nuevo líder tendrá que encarar. “Su elección ha supuesto una ruptura ideológica tras más de veinte años de liderazgo del laborismo moderado”, destaca.
Corbyn se enfrenta a una fuerte oposición tanto dentro de su propio partido como de su Grupo Parlamentario, que ejercerán su presión para que modere su discurso. En estos momentos, asegura Mathieson, “el futuro ideológico del laborismo británico está por dibujarse”.
UE, ahora sí
Fruto de esta presión interna ha sido su cambio de postura con respecto a la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Con anterioridad a su elección como líder del laborismo británico, Corbyn se había mostrado siempre critico con respeto a determinadas políticas económicas de la UE, más centradas en una economía neoliberal, mientras dejaban atrás su compromiso con la justicia social, la pobreza y los derechos de los trabajadores, especialmente con el paro juvenil.
Para Corbyn la Unión Europea no actuaba suficiente ni firmemente para paliar estos problemas, lo que le hacía cuestionase la idoneidad de la permanencia del Reino Unido en la UE. Sin embargo, el Partido Laborista se ha caracterizado siempre por ser europeísta de forma entusiasta y la postura del nuevo líder Corbyn rompía con este compromiso.
Según el profesor Mathieson, Corbyn tuvo que ceder ante la presión de los pro-europeístas, ya que “tanto el grueso del Partido como los sindicatos le dejaron claro que la cuestión de la permanencia en la UE era de todo punto innegociable, advirtiendo muchos de ellos que abandonarían el partido si la postura oficial del Laborismo se manifestara a favor de la salida del Reino Unido en la UE”. Ante el referéndum planteado por Cameron para el 2017, el Partido Laborista debía esta al cien por cien a favor de la permanencia.
Corbyn cede ante la presión interna y en su entrevista con el Financial Times del pasado 17 de septiembre deja claro que el partido hará campaña a favor de la permanencia del Reino Unido dentro de la UE.
Ya no ve a la Unión Europea como un conjunto de instituciones que desatienden las necesidades de los más débiles, sino como un posible instrumento eficaz que hay que poner a funcionar a favor de la protección de los derechos sociales y del medio ambiente.
El Partido Laborista hará campaña en pro de la permanencia del Reino Unido en la UE con objeto de fortalecer los instrumentos y elementos sociales de la propia Unión : “Queremos ver una Europa más social más inclusiva, una Europa que trabaje en la protección laboral y social. Estas son nuestra principales demandas y éstas sólo podrán realizarse si se está dentro de la Unión Europea”.
“Vamos a trabajar para que la pertenencia de UK a la Unión Europea ayude a nuestro país a crear puestos de trabajo, asegure un crecimiento económico, fomente la inversión y haga frente a los problemas que atraviesan las fronteras como el cambio climático, el terrorismo, los paraísos fiscales y la actual crisis de refugiados”.
Aún queda mucho para el referéndum de 2017, los sondeos actuales arrojan un 60% a favor de la permanencia frente al 40% en contra. La fuerte división interna del laborismo británico ha salvado su primer gran escollo haciendo frente común a favor de la permanencia en la UE. Más difícil para aunar criterios lo tendrá el Partido Conservador cara a la futura campaña plebiscitaria, ya que si bien Cameron se muestra partidario de la permanencia tendrá que convencer al sector más duro de su partido, una derecha más radical que no teme hacer público su deseo de que el Reino Unido abandone el tablero de juego europeo.