Los Lunes de El Imparcial

Santiago Posteguillo: Circo Máximo

NOVELA

Domingo 04 de octubre de 2015

Planeta. Barcelona, 2015. 1.240 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Jorge Pato García



La espera mereció la pena. Esta es, sin duda, la conclusión que se puede sacar después de abordar el más de un millar de páginas de Circo Máximo, la segunda entrega de la trilogía que el maestro de la novela histórica ambientada en la antigua Roma, Santiago Posteguillo, dedica al emperador Trajano.

Después de Los asesinos del emperador, en la que habíamos dejado a Marco Ulpio Trajano como Imperator Caesar Augustus tras el sangriento mandato de Domiciano, continuamos con el transcurso de los acontecimientos en la siempre intrigante clase dirigente romana. Trajano, primer emperador no nacido en Roma, tendrá que abordar dos cuestiones que son casi un clásico para los que ostentaban la máxima autoridad del Imperio.

En primer lugar, los complots contra su persona. La subida al más alto cargo conllevó el ganarse muchos enemigos, poderosos casi todos, y la llegada a su vida de supuestos amigos, que, realmente, pueden venderse al mejor postor a las primeras de cambio. En segundo lugar, como todo imperio que se precie, los límites del territorio están en continuo riesgo, más aún cuando Trajano se negó a continuar realizando los pagos de cantidades ingentes de oro al rey de Dacia, Decébalo, a cambio de que él y su terrible ejército no invadiesen territorios imperiales.

La guerra en Dacia es uno de los escenarios más apasionantes de esta novela. Así, no solo podremos observar la destreza militar y bélica de Trajano, sino que, además, surgirá un reto de dimensiones casi hercúleas, el encargo de una ingente obra al célebre Apolodoro de Damasco, el cual tiene encomendado por el emperador la construcción de un puente sobre las aguas del Danubio.

Pero el título de la novela hace referencia a otro de sus núcleos. En el Circo Máximo, miles de gargantas jaleaban a los aurigas en las apasionantes carreras con apuestas y las importantes sumas de dinero que movían este espectáculo, hasta el punto de conseguir la victoria a toda costa, incluso comprando a los jueces.

Uno de estos aurigas, Celer, vivirá una auténtica pesadilla al ser acusado de uno de los peores crímenes que se podían perpetrar en la antigua Roma: haber yacido con una vestal. En este caso con Menania, una de esas vírgenes encargadas de mantener la llama perpetua ardiendo y que no podían tener contacto físico ni siquiera con su familia, y mucho menos compartiendo lecho con un varón que les hiciese perder su virginidad, algo que se pagaba con la propia vida como castigo.

Esta acusación será otra de las absorbentes tramas, ya que el propio Trajano es quien tiene que dictar la sentencia en calidad de Sumo Pontífice, y tendremos que averiguar por qué busca la protección de Menania en todo este proceso que viene instigado por sus enemigos.

Al igual que en entregas anteriores, tanto de esta trilogía como de otros títulos, al final del volumen encontraremos un glosario de términos latinos y dacios, de tal manera que la escritura no pierde su esencia y el lector entiende cada una de estas expresiones. A esto se añade un árbol genealógico de la familia imperial de Trajano y un apasionante paseo por las tierras de lo que antes fue Dacia y las huellas que la historia y, en concreto, los hechos recogidos en Circo Máximo dejaron en ese territorio.