Voces de Chernóbil es el único libro de Svetlana Alexiévich que ha sido publicado en español. La editorial Casiopea de Barcelona fue la primera en editarlo en 2002, aunque su rastro se ha perdido en las librerías. En 2006, la editorial Siglo XXI lo volvió a publicar nueve años después de que la escritora bielorrusa lo escribiera. En enero de este año, Jaume Bonfill lo editó en Debolsillo con el reclamo de tratarse de una firme candidata al Premio Nobel de Literatura, galardón que ha recibido este jueves.
Explica Debolsillo a este periódico que Iván de la Nuez fue quien descubrió a la autora en España al incluir en su libro Paisajes después del muro (Península) las crónicas de Chernóbil relatadas por Alexiévich.
En noviembre, Debate, otro sello de Penguin Random House, publicará La guerra no tiene rostro de mujer, de 1983, “una obra maestra del periodismo de investigación sobre las mujeres que combatieron en la II Guerra Mundial”, según la editorial. Acantilado, por su parte, ha anunciado en Twitter que próximamente editará El fin del homo sovieticus.
El grueso de la obra de Alexiévich data de la década de los 80 y 90, pues los últimos años solo ha publicado Tiempo de segunda mano, en 2013. A los títulos ya citados, se suman El hombre ojo. La voz de la utopía, de 1985; Últimos testigos, de 1985; Los chicos de zinc, de 1989, y Hechizos por la muerte, de 1994.
Alexiévich, nacida en 1948, está considerada una voz crítica comprometida que ejerce a partes iguales el periodismo, la escritura y el ensayo. La Academia Sueca le ha hecho merecedora este jueves del Nobel “por su obra polifónica, que le hace un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”. Sin embargo, no parece una autora muy leída si se atiende a la encuesta habilitada por la Academia Sueca en su página web, en la que un 86 por ciento de internautas responde que no ha leído nada suyo, y un 13 por ciento, que sí.
En sus libros, traducidos a más de veinte idiomas, pero sobre todo al alemán y al sueco, “Alexiévich trata de acercarse a la dimensión humana de los hechos a través de una yuxtaposición de testimonios individuales, un collage que acompaña al lector y a la propia autora a un terrible 'descenso al infierno'".
Entre sus influencias, la Academia Sueca cita las notas personales de la enfermera y autora Sofia Fedorchenko (1888–1959) sobre su experiencia con los soldados de la I Guerra Mundial y los reportajes del bielorruso Ales Adamovich (1927–1994) sobre la II Guerra Mundial. "Debido a su talante crítico con el régimen, Alexiévich ha vivido en el extranjero, concretamente en Italia, Francia, Alemania y Suecia".
En su trayectoria ha recibido el Premio Ryszard-Kapuscinski de Polonia (1996), el Premio Herder de Austria (1999), el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Estados Unidos (2006), el Premio Médicis de Ensayo en Francia (2013) y el Premio de la Paz de los libreros alemanes (2013).