Todo comenzó en 1910 con Primera acuarela abstracta, de Wassily Kandinsky, artista ruso formado en Rusia, Alemania y Francia, y considerado el padre de la abstracción, una corriente que sumada a otras vanguardias hizo posible el cambio de paradigma del arte, naturalista y retiniano hasta entonces.
Es esa primera obra la que dio comienzo a un lenguaje artístico subjetivo que inauguró una nueva forma de contemplar el mundo; más espiritual que formal, más imaginario que real.
Una retrospectiva organizada por CentroCentro, en el Palacio de Cibeles, en Madrid, permite conocer más sobre este pionero pintor que llevó a cabo una búsqueda constante de nuevas influencias, como se comprueba durante su última etapa en París, donde se deja imbuir por las creaciones de Miró, Picasso o Dalí.
Alrededor de 100 obras, entre pinturas, fotografías y dibujos, procedentes de la colección del Centro Pompidou forman parte de esta exposición de especial interés, según la comisaria Angela Lampe, por tratarse de una muestra “intimista”, ya que la práctica totalidad de las obras reunidas fueron conservadas por el artista, incluso colgadas en las estancias de su casa. “Se trata de trabajos que nunca vendió y que fueron muy apreciados por él, por lo que hay muchas historias personales vinculadas a ellos”.
En opinión de Lampe, también conservadora del Pompidou, es de especial interés el periodo ruso del pintor, sobre todo porque son pocas las obras de esta etapa que pueden contemplarse en España. Además, son unos años de gran trascendencia histórica y personal, pues en 1917 tiene lugar la Revolución rusa y el pintor conoce a su querida mujer Nina.
Su vuelta a Rusia se produjo tras una primera etapa en Munich, donde vio influida su pintura del impresionismo, el puntillismo o el posimpresionismo, como así se aprecia en la obra expuesta en la primera parte de la exposición, cuyo montaje permite al visitante descubrir la evolución del artista.
Influido fugazmente por el constructivismo ruso, Kandinsky volvió sobre sus pasos hasta recalar de nuevo en Alemania, en concreto en la Bauhaus, escuela de arte pionera dirigida por Gropius en Weimar. Fue allí donde el pintor ruso ejerció la docencia y donde también se formaron arquitectos revolucionarios como Mies van der Rohe o Le Corbusier. “De esta etapa datan muchas de sus obras maestras, en las que su abstracción se vuelve más fría, geométrica e intelectual”, cuenta Lampe en referencia a pinturas como su metódica serie de litografías, el lienzo de gran formato Amarillo, rojo y azul, de 1923, o el dibujo preparatorio de Composición VIII, de 1923.
Durante la década de los años 30, Kandinsky pintó sus últimas obras, en las que el pintor se muestra “más alegre y ligero”, explica Lampe. Su paleta se suaviza y el microcosmos de Miró se adueña de unas creaciones en las que el artista continúa explotando las posibilidades expresivas del color y la abstracción como vehículo de liberación del hombre y la espiritualidad.
Información sobre la exposición:
Lugar: CentroCentro Cibeles, Madrid
Fechas: del 20 de octubre al 28 de febrero
Horario: de lunes a domingo de 10:00 a 20:00 horas
Entrada: 11 euros (5 euros los lunes de 10:00 a 20:00 horas)