Y DIGO YO
Javier Cámara | Jueves 22 de octubre de 2015
Tiempo de elecciones, tiempo de promesas y de ofertas más o menos ingeniosas, pero también es tiempo de ocurrencias. Es el momento perfecto para ver lo que dan de sí las mentes preclaras, las que se supone que están mejor amuebladas, de los partidos políticos.
Un ejemplo es Podemos, que vuelve por sus fueros, y, una vez han comprobado que la aproximación a la sensatez les resta votos, recuperan la “peregrina” idea de la renta básica. ¿Objetivo? Garantizar una renta de 600 euros a los hogares sin ingresos y, del mismo modo, un complemento para los que no llegan a 900 euros. El mismo Pablo Iglesias nos ha explicado que este plan tendría un coste de 15.158 millones de euros y que beneficiaría a unos 7,8 millones de personas. Pero claro, también ha dicho que se imagina investido presidente del Gobierno con el apoyo del PSOE y de otras fuerzas políticas.
Por su parte, el PSOE se descuelga con nuevas amenazas de romper el concordato con la Iglesia y quitar la asignatura de Religión de los colegios. ¿Es este realmente el problema de los españoles ahora? ¿Hay demanda social al respecto? ¿Se han quejado las autoridades educativas de las distintas comunidades autónomas de la citada materia?
Pero es que dentro del ámbito de la libertad que todos proclaman está el hecho indiscutible de que con la tan denostada Lomce, el que no quiere estudiar Religión no lo hace y el que sí quiere, tiene derecho a elegirla. Según apuntaba el propio ministro Méndez de Vigo, esto es exactamente lo que hacen el 63,5% de los alumnos.
Otra pregunta clave la ha hecho el cardenal Antonio Cañizares: “¿Por qué ese temor a la enseñanza religiosa escolar? ¿No es, acaso, un temor de quienes quieren seguir dominando al hombre a través de ideologías y poderes?”
Pero es que a Sánchez le han contestado también los suyos. Cristianos Socialistas ya han dicho que van a proponer al PSOE una asignatura obligatoria de religión no confesional. Destacan que ha de tener en cuenta las raíces cristianas y católicas de España y que el contenido lo discutan las autoridades educativas y las confesiones religiosas.
Lo más triste, lo más preocupante es que se escucha muy poco, por no decir nada, sobre qué políticas se proponen para reducir el problema del paro. Si nadie dice nada, es lógico entender que la mejor propuesta es la del PP.
Mucha precaución con las ocurrencias. Ideas de barra de bar para dirigir un país. No lo digo yo, lo ha dicho el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Emilio Lledó: “Lo terrible es que un ignorante con poder político y repleto de ignorancia determine nuestras vidas”. Pues eso.
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