Cultura

Llega la ópera Alcina, asignatura pendiente del Teatro Real

DE GEORG FRIEDRICH HÄNDEL

Alicia Huerta | Viernes 23 de octubre de 2015
El Teatro Real estrena el 27 de octubre la primera versión escénica de la ópera de Händel.

En la presentación de la obra este viernes, el director artístico del Real, Joan Matabosch, ha querido destacar el hecho de que esta ópera de Händel, a la que no ha dudado en calificar como uno de los monumentos del género, nunca se hubiera representado en el teatro de la Plaza de Oriente. Tampoco, en ningún otro teatro de la capital. Se trata, en todo caso, de una obra que durante años estuvo considerada “imposible” de representar. Más aún, como explicaban el propio Matabosch y el responsable de la escena, David Alden, hubo una época en la que la entera producción operística de Händel – el compositor escribió un total de 42 óperas - tuvo que cargar con la fama de ser demasiado “difícil”. Hasta que a finales de la década de los 60 empezó a entenderse y fueron rescatadas sus obras, con especial énfasis en Alcina, obra que para Alden es sencillamente mágica.

El director de escena estadounidense, enamorado confeso de Händel, admite que obviamente se necesitan grandes cantantes porque la vocalidad es muy exigente, igual que lo es la dramaturgia. Por eso los cantantes deben ser también muy buenos actores, incluso bailarines. En definitiva, “tienen que estar en forma”. Como lo están, ha asegurado Alden, los dos elencos que se turnarán para las 10 funciones que ofrecerá el Real del 27 de octubre a 10 de noviembre. En este mismo sentido, Matabosch ha querido añadir un dato relevante: habría sido imposible resucitar este repertorio si no hubieran cambiado, y mucho, los cantantes de ópera, que ahora son auténticos actores. Algo que resultaba impensable hace años. Es decir, antes de la “revolución” a la que se ha referido igualmente Alden: “En los últimos 20 o 30 años, los cantantes no solo están bien preparados para cantar, sino también para actuar”. “Un panorama muy distinto a como era cuando yo empecé”, ha asegurado el director de escena neoyorquino que ya cuenta en su haber con ocho títulos de Händel, incluyendo dos producciones diferentes de Alcina.

El reparto incluye dos papeles travestidos: de ellos, el principal es Ruggiero – el joven prometido de Bradamante que enamora a la poderosa hechicera Alcina –, papel que fue escrito para un castrato y será interpretado en Madrid por las mezzosopranos Christine Rice y José Maria Lo Monaco. Karina Gauvin, una de las musas del director y musicólogo Alan Curtis, y Sonia Prima, gran especialista en el barroco, serán las encargadas de alternarse en el rol principal de Alcina, la hechicera que tiene la “mala suerte” de sucumbir al amor verdadero por Ruggiero, el único amante al que perderá cuando Bradamante, junto a los guardianes del orden y la moral, viaje hasta la isla para rescatarlo. Aunque, por supuesto, dicho rescate signifique el regreso a la vida real para Ruggiero, el hombre al que perseguirá siempre la nostalgia de aquel mundo de lujuria y ensueño. Alden, inspirado en la película de Woody Allen “La rosa púrpura de El Cairo”, transforma la isla de Alcina en un pequeño teatro abandonado donde el joven acude para “escapar” de la realidad, igual que lo hace la mujer infelizmente casada a quien Mia Farrow daba vida en el citado filme, quien acudía todas las tardes al mismo cine, siempre a ver la misma película, hasta que los personajes salen de la gran pantalla para conocerla.

Completan ambos repartos las sopranos Anna Christy y María José Moreno, como Morgana, y Erika Escribá y Francesca Lombardi Mazzulli, como Oberto; además de los papeles masculinos, que serán interpretados por los tenores Allan Clayton y Anthony Gregory, como Oronte; el bajo Luca Tittoto y el barítono Johannes Weisser, como Melisso. Todos ellos dirigidos por el veterano director británico Christopher Moulds, que estará al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real. Una orquesta para la que esta obra supone, en opinión de Moulds, “todo un reto, ya que no se trata de una música que suela interpretar”. Aunque, según sus propias palabras, “juntos hemos encontrado la forma de interpretar esta ópera”. El británico, por otra parte, está convencido de que no es necesario contar con instrumentos originales para interpretar música barroca.

En torno a las representaciones de Alcina, el día 5 de noviembre se ofrecerá un recital en el Auditorio Sony de la Fundación Albéniz con el contratenor Xavier Sabata interpretando arias de Händel compuestas para castrato. Por su parte, la Biblioteca Nacional ofrece hasta el 17 de enero una exposición sobre las principales ediciones de Orlando furioso, de Ludovico Ariosto, poema épico del que parte el libreto de Alcina, tercera ocasión en la que Händel acudía a dicho poema, después de hacerlo en Orlando y Ariodante, para retratar las pasiones humanas con la libertad que le otorga el mundo fantástico y alegórico del poeta italiano.

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