LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS
José Antonio Ruiz | Viernes 23 de octubre de 2015
De la ‘sofocracia’ platónica, a la «efebocracia» catódica (Emilio Olabarría dixit, del mismo Bilbao). Del gobierno de los sabios, al gobierno de los enterados. De la generación de las ideas, a la generación de las ocurrencias. Del hogar del pensionista, a la nursery school. Del colesterol de las edades tardías, a los sarpullidos de acné juvenil. Del ateneo, a las redes sociales. Del foro, al plató. Del ciudadano, al ciudadasno.
El bestiario político, ópera para marionetas, como el Retablo de Maese Pedro de Falla, se ha inundado de galanes de culebrones caribeños con el torso apolíneo y de pivones que rivalizan en hechuras molonas con las amazonas del desfile de Victoria’s Secret.
Hemos pasado del rito de iniciación, a la berrea de yougurín. Llegó la hora de los postulantes, vendedores de biblias y crecepelo, sin más bagaje que su imagen virginal, entre la pubertad y la adolescencia, a la medida del esquema mental del ‘Homo Videns’ sobre el que tanto ha teorizado y escrito Giovanni Sartori. El jardín de las delicias del Bosco como alegoría de la fuente de la juventud.
Albert Rivera, pongamos por caso, es tan odiosamente perfecto -¡qué envidia!-, que a veces me recuerda a Minerva, la ‘diosa de las mil obras’, que ponía hecho un verraco a Ovidio, con su casco de bombera romana ensartado por un mochuelo, símbolo de cordura.
¿Y qué me dicen de Pedrooo Sánchez el Guapo? El yerno mocetón que toda suegra quisiera para la nena. Lo malo es que no creo que el PSOE, con él a la cabeza, se haya propuesto ir a la conquista del conocimiento, pues el pobre no deja de ser un ‘bienquedao’, capaz de decir una cosa y la contraria, que acabará elevando a Zapatero a la categoría de eminencia intelectual y que va a tener que salir por piernas como no consiga encestarla a la primera.
Incluso en países donde nunca pasa nada, como Canadá, está sucediendo algo parecido. Justin Trudeau, otro niño bonito, hijo de su padre, Pierre Elliott, se ha convertido en el nuevo primer ministro del país de la hoja de arce, como su papá, de manera que la historia va para saga, como con los Bush, los Kirchner o los Le Pen. Es metrosexual, bien educado, monógamo y en lugar de ‘coño’ dice ‘jolín’. ¡Qué asco de gente de vida tan ejemplar!
Los partidos políticos buscan entre la chavalería Kennedys y Obamas y actúan como cualquier productora dedicada al negocio del casting para rodajes de anuncios de zarzaparrilla o de comprensas con alas. La ideología es lo de menos y las ideas propias están de más porque estorban. Importa el look, la facha, la pose y como mucho la simpleza condensada en 140 caracteres. Sólo cuenta la percepción que el maniquí elegido sea capaz de despertar en el votante impulsivo.
¡Qué daño está haciendo a la civilización el ‘efecto Oprah Winfrey’! El nuestro, como tantos, es un país hiperventilado por la televisión y el star system; una sociedad binaria que produce tontilanes en 625 líneas, a la medida de los espectadores que se repantigan en los sofases.
Se cumplen 59 años del comienzo de las emisiones regulares de TVE. Si Santa Clara, patrona de la caja tonta, levantara la cabeza, se volvía atea, se daba a la bebida o se aficionaba a la marihuana.
Hemos pasado de los Coros y Danzas de la Sección Femenina, a los tontos del culo que transitan como catedráticos advenedizos por los pasillos de los estudios. No eres nadie si no sales en el programa de Ana Rosa, de Motos o de Calleja, ni tienes nada que hacer como hayas entrado en edad de tener carné del IMSERSO.
Un becario de Deutsche Bank ha transferido por error 6.000 millones de dólares a un fondo de inversiones estadounidense, cliente de la entidad. A quien deberían deportar al salar boliviano de Uyuni, no es al pobre principiante, sino al irresponsable de su jefe, que permitió que un pollo pudiera disponer a golpe de ratón de una cantidad de dinero tan indecente.
La frase proverbial según la cual «cualquier tiempo pasado fue mejor», no deja de ser una evocación nostálgica y recurrente, con la que este cronista disiente. Pero ciertamente nos hemos dejado arrastrar por la simpleza, la frivolidad, la banalidad y la futilidad.
Está por ver, como dijo Schopenhauer, que el arte es la única huida de un mundo sin razón. Y no tiene el abajo firmante tan claro como Wittgenstein que todo lo que se puede pensar también se pueda decir. A veces es conveniente guardar silencio –debió pensar Maragall a cuenta del Régimen del 3% (Vidal-Folch).
En toda Catalonia, paraíso fallido, únicamente la directora de un instituto tuvo cojones –y sobre todo dignidad- para negarse a abrir el centro y ponerlo a disposición de los aprendices de golpistas que tramaron la mascarada del 9-N.
A falta de cerebro, Beyoncé presume de tetas con un vertiginoso escote que deja poco espacio a la imaginación; y a falta de vergüenza, el pudridero de Convergencia alardea de tres por ciento, alegando indefensión frente al Españicidio. Arturo habla de «caza mayor», sin reparar en que puede que llegue el día que el pájaro acabe en la jaula.
Un agente de la Policía Local de Olot -¡pobrecito!- le endosa una multa en el parabrisas a un auto de los aceitunos por aparcar a las puertas del ayjntamiento a donde había acudido para proceder a un registro, incautar la trituradora y detener al tesorero del partido, partido, de Más. Yo soy el guardia civil, salgo hecho un oso a la calle y le doy al agente con el tricornio en todo lo alto de la cornamenta… por cenutrio.
Por cierto, a Irlanda se ha llevado su tesorería la farmacéutica de cabecera del régimen, por si acaso, no vaya a ser. A eso se le llama Fer país… de conveniencia.
Monumento a la hipocresía. Carmen Forcadell, aspirante a presidenta del Par-lamento catalonide: «Intentaré que sea el Parlament de todos». Rollitos vietnamitas.
Con todo, a pesar de la que está cayendo, este cronista cree más en la clase política que en la sociedad civil. Debe ser que todavía no me he recuperado del día que Cristina Tárrega me hizo el alto en la esquina del Bernabéu para preguntarme por el hotel Eurobuilding, se lo indiqué en inglés y se quedó la zagala a cuadros, como cuando hace streaming con la lengua y sube el share a cuenta de su canalillo. Debió pensar para sus adentros ¡Menudo gilipollas! Acertó.
La legislatura, «a fer puñetes» (Arturo). Cataluña, ‘Rumba a lo desconocido’, como el título del último vinilo de Estopa. ¿Y el resto del solar patrio? ¿Qué rumbo quieren los españoles que tome el cortijo a partir del 20-N? Después, no me llores, querido.