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Murray niega la final parisina a David Ferrer

MASTERS 1.000 DE PARÍS

Efe | Sábado 07 de noviembre de 2015
Djokovic derrotó a Wawrinka en el otro cruce.

El británico Andy Murray se clasificó por primera vez para la final del Masters 1.000 de París al derrotar al español David Ferrer por 6-4, 6-3 en 1 hora y 38 minutos. El escocés, número dos del mundo, se medirá por el título con el ganador del duelo entre el serbio Novak Djokovic, número uno, y el suizo Stanislas Wawrinka, número cuatro.

Ferrer, de 33 años, que bajo el techo de París sumó en 2012 su único triunfo en un Masters 1.000, plantó cara a un rival cinco años más joven y que completa la mejor temporada de su carrera, en la que ha conseguido, por el momento 68 triunfos, una cifra nunca antes igualada por él. Además, Murray le había batido en 10 de los 16 duelos entre ambos y siempre en los que se había jugado bajo techo.

El español, que desde el Abierto de Estados Unidos solo había perdido tres partidos, demostró su calidad defensiva, aunque la iniciativa la llevó el británico, que rompió el saque de Ferrer en el primer juego del partido. Lo recuperó con pundonor el levantino en el sexto, pero lo volvió a ceder tres más tarde para dejar a Murray la opción de servir para ganar, que no desperdició.

Comenzó ambicioso Ferrer la segunda manga, presionando sobre todo en el servicio del escocés, que tuvo una bajada de nivel y que dejó escapar su saque en el cuarto juego (3-1) Pero despertó en ese momento el escocés, que recuperó el servicio y ganó todos los juegos que faltaban hasta el final del partido.

Murray, que nunca había superado en el Masters 1.000 de París los cuartos de final, jugará su séptima final del año y opta a sumar su tercer Masters 1.000 de una temporada brillante. Que todavía no ha acabado para el escocés, que debe afrontar el Torneo de Maestros de Londres antes de liderar al equipo británico de Copa Davis en la final contra Bélgica.


Djokovic avanza a la final de París pero pierde su primer set desde EEUU

El serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, logró este sábado la clasificación para la final de Masters 1.000 de París al vencer al suizo Stan Wawrinka, por 6-3, 3-6 y 6-0, en una hora y 51 minutos, pero cedió su primer set desde la final del Abierto de Estados Unidos.

En una reedición de la final del pasado Roland Garros, exactamente cinco meses después de que el helvético apeara del único Grand Slam que falta al serbio, Wawrinka amenazó con volver a aguar la fiesta en la capital francesa del número uno del mundo.

Djokovic se había presentado en las semifinales de París con una serie de 28 sets consecutivos, logró el vigésimo noveno, pero no pudo pasar al 30, porque Wawrinka encadenó una genial fase de tenis que hizo temblar al serbio.

Wawrinka demostró que a su mejor nivel es capaz de colocar contra las cuerdas al intratable número uno del mundo, pero también que es muy complicado mantener ese nivel durante todo un partido.

Djokovic no cede, apenas desaparece del encuentro y solo se vio superado en el segundo set, cuando el suizo deslumbró a la grada parisiense, que, descaradamente a su favor, llegó a soñar con otra sorpresa como la de Roland Garros.

Había ganado fácil el serbio la primera manga sin apenas historia y encarrilado bien la segunda con una rotura del saque de Wawrinka en el primer juego. El partido parecía más encaminado a parecerse al último entre ambos en Cincinnati, con victoria de Djokovic, que a la final de Roland Garros.

Pero con 2-0 el marcador del serbio se detuvo víctima de los raquetazos de un Wawrinka espléndido. Djokovic no encontraba soluciones mientras los juegos iban cayendo del lado del helvético. Cinco consecutivos, dos con el servicio de su rival, que acabaron por desquiciar al número uno del mundo, que rompió una raqueta y se ganó una advertencia.

Wawrinka se anotó la manga y el partido parecía comenzar de cero. Sin contar que el suizo había acabado bien pasada la medianoche otro épico duelo contra el español Rafa Nadal y que ganar a los dos últimos numeros uno del mundo en tan corto espacio de tiempo es una hazaña demasiado grande.

En el tercer set el suizo se derrumbó. De nada sirvió el calor de la grada, que no le faltó en ningún momento. Djokovic, el autómata que mantiene siempre alto su nivel, no le dejó respiro y se anotó, pleno de rabia, el último set en blanco.

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