Conocer el tipo de tumor y sus características es imprescindible para poder tratar cualquier tumor de forma específica y efectiva. Hasta la fecha, la extracción de tejido de tumor cerebral para su análisis se hacía con una biopsia por punción o cirugía, lo que ya suponía un riesgo para el paciente y la posibilidad de no acceder a una parte representativa del tumor. Durante el último año se ha desarrollado con éxito una nueva técnica, la biopsia líquida, que permite detectar las mutaciones específicas de un tumor mediante una muestra de plasma en el que se encuentra el ADN tumoral circulante y, según los últimos estudios, con un mejor rendimiento que la biopsia clásica de tejido.
Es una técnica mucho menos invasiva que facilita el procedimiento, se puede repetir para mantener el seguimiento del tumor y permite caracterizar cada cáncer. “Con este punto de partida y los resultados que se estaban publicando hemos buscado la manera de poder aplicar este tipo de biopsia líquida al cáncer cerebral y a las metástasis cerebrales precisamente por sus dificultades de acceso”, explica el Dr. Joan Seoane, director del programa.
“El líquido cefalorraquídeo capta mejor las mutaciones de los pacientes con tumores cerebrales que el plasma, y la posibilidad de estudiar fragmentos de ADN en este fluido, con la biopsia líquida que hemos realizado, amplía enormemente las posibilidades diagnósticas, de estratificación basada en el perfil genético y de monitorización de pacientes, al tratarse de una técnica mínimamente invasiva. Además nuestros resultados podrán traducirse en beneficios clínicos para pacientes con tumores cerebrales”, apunta Leticia De Mattos-Arruda, primera firmante del artículo y miembro del equipo de Joan Seoane.
Además, la biopsia líquida para tumores cerebrales abre una nueva y pionera vía de investigación en biomarcadores que permitan seguir la evolución de la enfermedad. “Este estudio del ADN circulante del tumor nos permite seguir los tumores a través de biopsias líquidas hechas con LCR procedente de una punción lumbar, y se convierte así en una herramienta potencial para estratificar a los pacientes, valorar su pronóstico, supervisar sus tratamientos y monitorizar su evolución de una manera mínimamente invasiva”, añade el Dr. Tabernero. La monitorización del tumor permitirá evaluar el efecto del tratamiento y valorar la efectividad de los fármacos a medida que el cáncer avanza.
En el escenario actual de la oncología, esta técnica, única en el mundo y desarrollada en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología, apunta a ser primordial en los futuros diagnósticos y tratamientos de los tumores en el cerebro y está llamada a cambiar la práctica clínica de este tipo de cáncer.