Editorial

Un G20 sacudido por el terrorismo

Lunes 16 de noviembre de 2015

La cumbre del G20 en Antalya, Turquía, está marcada por los brutales atentados del pasado viernes, los más sangrientos desde el fin de la II Guerra Mundial. Hay una preocupación genuina y fundada por el daño que pueda hacer el terrorismo de raíz islámica en las sociedades occidentales, y que puede ir más allá de la pérdida de vidas, con ser esto más grave imposible. Cuando sólo han pasado horas del inicio de la reunión, ya se está hablando de ejercer un mayor control sobre las fronteras y reforzar la seguridad aérea. La prensa europea ya recoge el rápido, sutil, pero significativo cambio de actitud hacia los refugiados que entran en Europa en una imparable riada. Es el caso de Polonia. Italia ha dicho que reforzará sus fronteras, y otros países hacen planes en el mismo sentido.

Pero la lucha contra el terrorismo y la política exterior son inextricables, lo cual obliga a los grandes líderes a tomar una decisión sobre el régimen de Bachar Al Assad y el futuro de Siria. Al Assad tiene en Rusia a un poderoso aliado. Obama ha pasado de intentar bombardear su régimen desde el mar a llegar a acuerdos con él para bombardear a sus enemigos, que son también los de todos: El ISIS. Parece que el temor al terrorismo ha sido mayor que las diferencias, y ya hay un principio de acuerdo para Siria.

Por otro lado, la economía seguirá siendo un asunto importante. Acabamos de saber que Europa ralentiza su crecimiento, y también se observa que en los dos primeros trimestres de 2015 el comercio mundial cae, aunque a un menor ritmo según nos acercamos al presente. Así como los países desarrollados salen, aunque sin firmeza, de la crisis, los países en desarrollo se enfrentan a graves dificultades, que son la mayor preocupación del G20 en este ámbito.

Como ejemplo de lo primero está España, que ha sido elogiada y puesta como ejemplo de otras naciones. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le ha dicho al presidente del gobierno, Mariano Rajoy: “Cómo han cambiado las cosas en su país”. Horas antes era el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien señalaba al “fuerte ejemplo” de España para los demás. Es innegable que el vuelco de la economía española algo le debe a las medidas del gobierno, y que este hecho le otorga cierto prestigio a nuestro país. Esperemos que no se vuelva a quebrar por volver a las andadas.

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