Cultura

Juan Diego Flórez pone en pie, una vez más, al público del Teatro Real

RECITAL DEL TENOR PERUANO

Alicia Huerta | Martes 17 de noviembre de 2015
El tenor peruano se ha reencontrado este lunes con el público madrileño. Por A.H.


El recital de Juan Diego Flórez empezaba, en todo caso, como solo podía hacerlo tan solo tres días después de la masacre terrorista de París. En pie, los asistentes guardaban un minuto de silencio antes de recibir al tenor – acompañado del pianista Vincenzo Scalera -, que dedicaba de manera especial las tres canciones del compositor francés Henri Duparc (Chanson triste, Phidylé y L’invitation au voyage) a las víctimas de París. Los primeros “bravo” de la noche llegaban, sin embargo, justo después, con el aria “Il mio tesoro” de la ópera de Mozart, Don Giovanni. También del compositor de Salzburgo, Flórez ha interpretado “Un aura amorosa”, de Cosi fann tutte, antes de volver a arrancar la entusiasta respuesta del respetable con el aria “Intesi, ah tutto intesi”, de la ópera de Rossini Il turco in Italia y, justo después, con “Tombe degli avi miei” de la famosísima obra de Donizetti Lucia di Lammermoor, con la que se daba por finalizada la primera parte de un programa que reservaba la segunda para las canciones con las que, según declaraba estos días el tenor, él había crecido.

Entre ellas, conocidos temas napolitanos que de niño escuchaba tocar a su abuela al piano y con los que él empezó su andadura. Una forma de volver la vista atrás en vísperas de cumplir - el próximo año - dos décadas de brillante carrera, una carrera que Flórez sigue considerando difícil porque se está “siempre al borde del precipicio”.

Quizás sea precisamente su plena conciencia de este “límite fatal” lo que aparte a Flórez de cualquier clase de divismo. Sus encuentros con el respetable se caracterizan siempre por la cercanía con el mismo, un público al que de una forma o de otra invita a participar en lo que ocurre en el escenario. Así, durante la segunda parte de este recital, enmarcado en el ciclo “Las voces del Real”, el tenor ha recibido espontáneas demostraciones de afecto o peticiones para que cantara algún tema en concreto, especialmente durante el generoso apartado reservado a los bises. Pero antes de llegar al final, la segunda parte comenzaba con dos temas de Ruggero Leoncavallo, “Vieni amor mio” y “Mattinata”, para seguir con las canciones sin duda más populares. Temas compuestos por el prolífico Paolo Tosti, de quien Flórez ha elegido para interpretar en el Real “L’alba separata” y “Marechiare”, este último convertido ya en un verdadero símbolo de la canción popular italiana.

En todo caso, Rossini y Donizetti han sido de nuevo los compositores elegidos por Flórez para finalizar la segunda parte del concierto, que no de la velada. Porque el público no tardaba en ponerse en pie para aclamar al tenor peruano y al pianista en esa protocolaria puesta en escena que requiere el final de los esperados recitales: el público reclama con sus aplausos los platos que no vienen en la carta. Y Flórez también ha puesto su “salsa” en esta parte que es siempre más relajada – sin la pajarita que aprieta en la garganta mientras se canta, como bromeaba el tenor – cuando ha encarado el segundo de los bises, una canción peruana titulada “José Antonio” que escuchaba, ha dicho, “cuando estaba en la tripa de su madre” y para la que él mismo se ha acompañado con una guitarra. En total, más de media hora de bises en los que no ha faltado la impecable interpretación del aria compuesta por Donizetti para su Elixir de amor, “Una furtiva lacrima”, con la que Flórez ha hecho enmudecer al teatro. “La donna è mobile”, el indispensable aria de Verdi para poner un definitivo y apoteósico broche final, servía para que, por fin, Juan Diego abandonara el escenario antes de atender a los fans que hacían cola para llevarse su último trabajo discográfico con la correspondiente dedicatoria.

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