El español se aprovechó de la apatía del escocés.
Rafa Nadal continúa mostrando la mejoría en su juego con otra exhibición ante un rival de altura. En esta ocasión, fue Andy Murray quien se enfrentó al español. El escocés, que en el último enfrentamiento entre ambos privó al español de levantar el Master 1000 de Madrid este año, dejó evidente que su cabeza se encuentra más en la final de la próxima semana de la Copa Davis ante Bélgica, como prueba que apenas dejara de entrenar en tierra antes de la Copa de Maestros.
Esta diferencia de mentalidad se hizo patente en el primer set, que tuvo un comienzo similar al partido de Nadal contra Wawrinka. El intercambio de ‘breaks’ nada más empezar dio paso al intercambio de puntos al saque. Sin embargo, se notaba mayor dificultad del escocés a la hora de sacar adelante su servicio, como demostraban los puntos de rotura que iba desaprovechando Nadal a lo largo de los juegos.
En el octavo juego, Murray logró salvar lo que parecía una rotura definitiva gracias a dos potentes saques directos, aún teniendo un pobre porcentaje de primeros tanto él como su rival. Cuando no pudo escapar fue en el décimo juego. Con 5-4 a favor y saque para Murray, Nadal dejó en blanco a su oponente para poner el 6-4 a favor en la primera manga tras casi una hora de partido.
Esa rotundidad se mantuvo en el segundo set, donde volvió a dejar a cero el saque de Murray en el segundo juego para luego confirmar la rotura con un 3-0 que le dejaba encarrilada la victoria.
Sin dar la sensación en ningún momento de querer agradar a su público, tras ese punto el partido se dirigió de manera inexorable al segundo triunfo del español, como probó la segunda rotura que dejó en manos de Nadal cerrar el partido con el definitivo 6-4 y 6-1. De los 58 minutos de la primera manga a los 30 de la segunda. El español, único invicto del grupo, cerrará los duelos antes de los cruces frente a David Ferrer el viernes y estará clasificado si Wawrinka vence a Ferrer esta noche.