Opinión

El abrazo solidario de la UE a Francia

TRIBUNA

Cristina Hermida | Miércoles 18 de noviembre de 2015
Los Veintiocho Estados miembros de la Unión Europea han dado por unanimidad su respaldo a la petición de Francia, concretamente del Ministro de Defensa francés siguiendo la decisión de François Hollande, de activar la cláusula para la defensa colectiva que contempla el Tratado de Lisboa a través de la cláusula de asistencia mutua, que implica la respuesta conjunta de los Estados miembros si uno de ellos es atacado desde el exterior y de la cláusula de solidaridad, que asigna a la UE y a cada Estado miembro el deber de asistir, por todos los medios, en caso de que uno de ellos sea objeto de una catástrofe de origen natural o humano o de un ataque terrorista, en el interior de la UE, pero extendiéndose las posibilidades de acción de la misma a la lucha contra el terrorismo, a las misiones de prevención de conflictos, a las misiones de estabilización posconflicto, etc.

Esta última acción fue invocada el pasado 17 de noviembre en el Consejo de Ministros de Defensa de la Unión Europea (UE) como consecuencia de los trágicos atentados en París reivindicados por el llamado “Estado Islámico” que han dejado una centena larga de muertos y un alto número de heridos. Concretamente, se ponía en marcha el artículo 42.7 del Tratado de Lisboa, que hace referencia a la solidaridad de los Estados miembros en materia de defensa cuando alguno de ellos sufre un ataque armado, lo que plenamente quedaba justificado a raíz de las acciones terroristas perpetradas. La disposición reza así: "si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas" pero "sin perjuicio específico de la política de seguridad y defensa de determinados Estados miembros". No obstante, el Tratado de la Unión Europea resalta que "los compromisos y la cooperación en este ámbito seguirán ajustándose a los compromisos adquiridos en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN]", que deja claro "seguirá siendo, para los Estados miembros que forman parte de la misma, el fundamento de su defensa colectiva y el organismo de ejecución de ésta".

Los ministros de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, y sus homólogos luxemburgués, Jean Asselborn e italiano, Paolo Gentiloni, han rechazado la opción de que se recurra al artículo V del Tratado de la OTAN de defensa colectiva, que permite activar una respuesta conjunta al ataque en un aliado.

Lo que está fuera de toda duda es que Francia ha reaccionado con firmeza destacando que no dejará impunes las acciones terroristas, decidiendo sentar las bases para una gran coalición de carácter internacional en aras de acabar con los yihadistas. No en vano el presidente francés se reunió con el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y ha propuesto prorrogar tres meses el estado de emergencia y una reforma constitucional.

La mayoría de los ministros de Defensa de la Unión Europea han considerado como forma de ayuda a Francia facilitar un mayor intercambio de información de Inteligencia entre los países para seguir mejor los movimientos de los radicales yihadistas. Como resaltó el ministro de Defensa checo, Martin Stropnicky, es imprescindible “una mayor cooperación” en el intercambio de información de inteligencia entre países. “Incluida la información clasificada porque es realmente importante para saber más sobre los preparativos de acciones terroristas. Y es algo a considerar muy seriamente”, ha precisado. No es, por consiguiente, tan importante una ayuda en términos de armas o tropas para Francia sino una buena acción coordinada para prevenir futuros atentados.

Asimismo me parece que no debería caer en saco roto la propuesta del ministro de Defensa griego, Panagiotis Kammenos, cuando resaltaba la necesidad de intercambio de información en materia antiterrorista de la UE con la OTAN.

En definitiva, creo que la mejor forma de cooperación y ayuda mutua es que la información fluya adecuada y funcionalmente entre los Estados que cooperan en la lucha contra el terrorismo internacional porque hoy más que nunca la información se ha convertido en un arma de poder. No se trata, por tanto, insisto, sólo de una cuestión armamentística en términos cuantitativos sino de controlar y localizar a los supuestos yihadistas que puedan causar atentados tan sangrientos como los vividos hace unos días en París, para lo cual las redes sociales se convierten en un arma de doble filo.

Está claro que nadie se siente seguro y a salvo estos días, tras la barbarie terrorista vivida, pero al mismo tiempo los ciudadanos es importante que no paralicen sus vidas pendientes de cuándo y cómo puede provocarse una nueva acción terrorista. Me parece por ello un modelo a imitar la actitud cívica de los franceses de combatir el terrorismo desde la templanza y la moderación que se hizo palpable para todos con la salida del estadio de fútbol de centenares de franceses que entonaban con orgullo su himno nacional, la Marsellesa.

No podemos olvidar que todos los ciudadanos europeos formamos parte de una coalición internacional contra el terrorismo o barbarie terrorista que en nombre de Alá mata a inocentes de forma cruel e injustificadamente. Hay pues que comprometerse con esta lucha desde la posición que cada uno tenga dentro de la sociedad para inculcar los valores del Estado de Derecho, sin estigmatizar indiscriminadamente a los musulmanes, y demostrar a los que lo infringen que solo con las armas de la ley se puede ganar una guerra de tal calibre en el siglo XXI. Ello exige la moderación de la que hablaba antes y que ayer se repetía, conmoviendo a todos, entre los jugadores ingleses que empatizando con el dolor de los franceses cantaban con absoluta devoción La Marsellesa en el estadio de Wembley.

La solidaridad nos exige una actitud activa y receptiva con los que sufren y son víctimas de semejantes atrocidades y por ello no debería confundirse con el sentimiento también loable pero ahora no suficiente de la compasión.

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