Es el día de el niño y El Mundo cambia su mancheta para simular que la ha hecho un pequeño con rotuladores y ‘plastidecores’. Lleva un reportaje sobre Auxi, una niña que ha ido al colegio por primera vez en su vida tras tres trasplantes. La información sobre Francia aprovecha la raíz latina de las palabras del país vecino, que pueden entenderse en castellano: “Liberté, égalité, fraternité… securité”. Explica que Valls anuncia medidas que limitan las libertades civiles para luchar contra el terrorismo, y que el 73% de los franceses aprueba la gestión de Hollande en el 13-N. Además, salta la sorpresa en Cataluña: “La dirección de la CUP retira el veto a Mas y lo someterá a sus militantes”.
En el 40 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco, El Mundo sentencia en su primer editorial que “España es una nación mucho mejor”. “En poco más de tres años cargados de incertidumbres (…) España supo renovar sus estructuras políticas, celebró elecciones parlamentarias que se convirtieron en constituyentes y ratificó en referéndum popular una Constitución democrática”. Después de hacer un repaso por los retos, logros y amenazas de los años que hoy nos separan de aquella fecha de 1975, concluye el medio que “nadie, aprovechando el deterioro lógico de un sistema que necesita de una profunda regeneración y actualización, tanto de estructuras como de valores, está legitimado para proponer unilateralmente un desmontaje del mismo alegando supuestos derechos territoriales insatisfechos o enarbolando ideologías radicales y revanchistas”.
La Razón considera que han fallado los controles, ya que “Abaaoud entró hasta tres veces en Europa”. Explica que el cabecilla de los atentados en París fue abatido por más de setenta balas en el asalto de Saint Denis. Pese a ser uno de los terroristas más buscados, cruzó por Alemania, Bélgica, Grecia y Francia. El terrorista contactó con mujeres en España para incorporarlas a sus comandos. Con fotos de la policía forense, dice el diario que “Francia pidió al Ejército repartir un antídoto contra armas químicas días antes del 13-N”.
“Franco ha muerto”. Pedro Narváez recupera para titular su columna el titular que hace cuarenta años titulaban todas las portadas. Narváez asegura que asusta “que en el programa electoral de algunos partidos se le rinda homenaje con propuestas como sacar su tumba del Valle de los Caídos en un procesión de júbilo y disparate”. Dice el autor que “Franco es una franquicia. Un nombre que vende y que desentierra la llamada memoria histórica”, y habla de los políticos de hoy, y del juez Garzón. “En cualquier caso es más sugerente abrirse al debate de la segunda transición, aun en el error narcisista de que el mundo empezó ayer, que acarrear con sepultureros de curiosa moral en tacones siempre a la búsqueda de Lorca en la huerta equivocada”.
El País va con que “Rajoy ofrece relevar a Francia en el control militar en África”. Se trataría de un mayor despliegue español en el Sahel y la República Centroafricana para permitir al ejército francés establecer más recursos en la guerra contra el ISIS. Dentro de la misma pieza, la muerte del “cerebro” de los atentados de París. Además, unas declaraciones de Fernández Teixidó, exdirigente de Convergencia: “Deberíamos asumir que el plebiscito se perdió”.
En su primer editorial, ‘Fronteras Europeas’, el diario asegura que “la UE no puede cerrarse, pero debe reforzar el control de sus límites exteriores”, abordando la reunión en la que este viernes ministros de Interior de la UE discutirán cómo asegurar las fronteras exteriores. “hay que entender que el refuerzo del control de las personas que entran y salen de la UE, sean ciudadanos de ella o no, es fundamental precisamente para salvaguardar la libertad de movimientos de la que millones de europeos disfrutan desde hace veinte años”. Defiende este editorial que las medidas que se tomen tienen que mantener el equilibrio entre seguridad y libertad, ya que como dijo un diputado francés, “no podemos permitir que las emociones nos lleven siempre a opciones que únicamente refuercen la seguridad”.
ABC se desmarca y dice que “Los abogados de Urdangarín y Torres valorarn alcanzar un pacto con el fiscal que incluya cárcel”. Con una imagen del marido de la Infanta Cristina tratada al óleo explica que “asumen que el acuerdo pasaría siempre por aceptar los cargos imputados, devolver 6,1 millones de euros y aceptar una condena de al menos ocho años de prisión”.
David Gistau analiza en ‘Los encuentros’ dos terrenos sobre el atentado de París: el humano y el político. Sobre el primero, cuenta como lo más emotivo, de lo que aún sigue ocurriendo allí, las búsquedas que los supervivientes del Bataclán hacen de las personas con las que compartieron aquello. “Me complace saber que estos encuentros ocurren en privado”, dice Gistau, que a lo contrario llama “pornografía sentimental”. En el terreno político, aborda lo ocurrido en una sesión parlamentaria francesa donde los ‘sarkozystas’ “se comportaron de un modo parecido al que tanto nos avergonzó de nuestros políticos oportunistas durante el 11M. Trataron de adjudicar el atentado a la falta de celo y de eficacia en cuanto a seguridad con que se habría desempeñado Hollande después del atentado en el Charlie-Hebdo”. Esos mismos diputados, al día siguiente, admitirían sentir vergüenza de sí mismos y se mortificaban por haber estado a punto de destruir la emocionante unión del país bajo ataque.