Opinión

Odio en Navarra

EPPUR SI MUOVE

Antonio Hualde | Martes 24 de noviembre de 2015

Un tipo llamado Abel Azcona ha ido a 242 misas. Hasta ahí todo normal, de no ser porque el fulano en cuestión cuando iba a comulgar se guardaba la forma consagrada; así hasta que logró reunir las 242 citadas. Las ha utilizado para crear la palabra “pederastia” en una exposición pública, financiada por el Ayuntamiento de Pamplona, de Bildu -los herederos de ETA, ¿Recuerdan?-.

No es la primera vez que el dinero público financia algo semejante. Ya ocurrió en el Madrid de Gallardón, cuando se subvencionó una obra con el sugerente título de “Me cago en Dios”. Ahora, la portavoz de Carmena en el ayuntamiento, Rita Maestre, está imputada por la comisión de un presunto delito contra el sentimiento religioso: la podemita irrumpió en mitad de una misa en la capilla de la universidad y se puso en tetas al grito de “arderéis como en el 36” y otras “lindezas semejantes”. Un ayuntamiento, el de la capital, que finalmente se ha visto obligado a permitir que se instalen belenes -no tenía intención alguna, por aquello de congraciarse con los musulmanes- pero que ha intentado difuminar este hecho creando una suerte de orgullo gay intercultural para enmierdar la esencia de la Navidad.

Según el artículo 525 del Código Penal, “incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican”. Pero no hay que quedarse en la ley stricto sensu. Parafraseando a Jane Austen, lo que de verdad hace falta es sentido -común- y sensibilidad.

Guste más o guste menos, el Islam es iconoclasta. Es lo que hay. Los musulmanes consideran blasfemo representar gráficamente a Mahoma; de ahí el follón con la publicación de las caricaturas. Para ellos es un tema muy sensible y ofensivo, y si se puede evitar, mejor que mejor. Quien esto escribe les ha criticado en más de una ocasión, pero no se le ocurriría hacer algo a sabiendas de que les ofendería gravemente y que, además, no serviría para nada. Es una cuestión elemental de respeto a las creencias de los demás.

No se debe ofender a cristianos, musulmanes, judíos o ateos; a nadie. Tampoco insultar a la inteligencia. Al “artista” profanador con dinero público no se le conoce obra alguna de relieve. No destaca por cuadros, libros o esculturas; Abel Azcona hace “performances”. ¿Que qué es eso? Cito como ejemplo la descripción que él mismo hacía en una reciente entrevista sobre uno de sus “proyectos”: “Expuse una cama con mi cuerpo desnudo, e invité al espectador a estar conmigo en la cama durante tres minutos por un euro, un dólar o cien pesos colombianos, según el país. Tras el pago el espectador tenía total libertad para ejercer o “performatizar” conmigo como quisiera. Fue fascinante y sorprendente ver cómo el espectador se vinculaba totalmente, en el sexo o con otros comportamientos… Algunos esperaban su turno ya con la ropa quitada para poder aprovechar más el tiempo”. A Bildu, PSOE y Podemos les gusta -se han negado a retirar la obra sacrílega-. Odio y mal gusto se dan la mano. Ustedes mismos.

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