Editorial

Artur Mas dinamita Convergencia

Martes 24 de noviembre de 2015

Tras 41 años de existencia, Convergencia dejará de existir. Dos son los motivos que han llevado a Artur Mas a tomar esta decisión: la corrupción y el “procés”. En el primer caso, las evidencias saltan a la vista. 15 sedes embargadas, el fundador -Jordi Pujol- y toda su familia imputados por el saqueo a Cataluña, su tesorero en prisión y un aluvión de causas por corrupción son motivos suficientes como para tomar cartas en el asunto.

En lo que respecta al “procés”, Artur Mas no sabe ya qué hacer para obtener el apoyo de la CUP y seguir así aferrado al cargo. El no puede ser el problema; en todo caso, el partido. Solución: destruimos el que hay -Convergencia-, y creamos otro con el contador a cero: “Democracia y Libertad”. El todavía secretario general convergente, Josep Rull, sostiene que todo se hace “para superar la etapa autonominsta y dotarse de una herramienta más acorde con los nuevos tiempos independentistas”.

Desde luego, el partido no tiene nada que ver con lo que fue, punto de encuentro del nacionalismo moderado y de la burguesía catalana. Ahora ha pasado ahora a estar en manos de quienes quieren ponerlo a los pies de los antisistema con tal de conservar su manutención. Sirva como ejemplo la irresponsable postura del secretario general de economía, Albert Carreras, quien ha dicho que si las farmacias quieren cobrar la enorme deuda que tiene con ellas la Generalidad “que pongan una vela”. En esas manos están Cataluña y Convergencia.

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