Juan Velarde Fuertes | Miércoles 04 de junio de 2008
Alarma la lectura de las estadísticas que semanalmente ofrece “The Economist”. Sencillamente, en un año, se ha duplicado el precio del barril de petróleo. También, como consecuencia del crecimiento del nivel de consumo, somos crecientemente dependientes de los precios internacionales de productos del campo, bien de consumo humano, o bien para la alimentación del ganado: en un año han subido un 55 por ciento. Si comparamos nuestras cifras coyunturales últimas con las de la Eurozona, observamos que, en el primer trimestre de 2008, respecto al último de 2007, nuestro PIB ha crecido un 1’2 por ciento, mientras que en la Eurozona aumentó un 2’8 por ciento; que en los doce meses que concluyen en marzo de 2008, la producción industrial en la Eurozona creció un 2’0 por ciento y en España se derrumbó un 13’3 por ciento; que los precios de productor, crecían en tasa anual, el último mes, en la Eurozona algo más del 5 por ciento y en España casi un 7’5 por ciento; que el IPC español se ha situado en el 4’7 por ciento y en la Eurozona, en el 3’6 por ciento; que el paro en la Eurozona está en el 7’1 por ciento y en España, en el 9’3 por ciento; finalmente, también debe anotarse que la Eurozona tuvo un superávit comercial exterior de 14.100 millones de dólares en el año que concluye en marzo de 2008, y en España el déficit fue de 147.100 millones y por cuenta corriente, que el superávit de la Eurozona en febrero de 2008, era de 25.300 millones de dólares y, en cambio, el déficit español alcanzó los 150.300 millones.
Ante este panorama leamos en “Le Nouvel Observateur”, de 29 mayo, 4 junio 2008, por la pluma de un entusiasmado Claude Weill que un “próximo a Zapatero” le ha señalado “los dos ejes estratégicos para esta legislatura”: “la batalla por la igualdad” entre hombres y mujeres y aumentar el intervencionismo económico, empleando el término de “colbertismo”. Si es así, ¿vamos en la dirección correcta?
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