El método consistió en combinar las abundancias de aluminio obtenidas en diez cúmulos globulares con fotometría muy precisa desde tierra para identificar las estrellas AGB, las gigantes rojas y las de rama horizontal: "Lo hicieron con diagramas color-magnitud, un tipo de gráfico que relaciona la temperatura y el brillo de una estrella, cuya posición en el mismo depende principalmente de su masa y edad".
Históricamente, los cúmulos globulares han servido para estudiar la evolución de las estrellas, "ya que se creía que todos sus componentes se formaban al mismo tiempo y, por tanto, tenían la misma edad". Sin embargo, añade el IAC, "hace varias décadas se supo que prácticamente todos los cúmulos estudiados contenían varias poblaciones estelares". En la primera generación, el aluminio y el sodio son poco abundantes, mientras que en la segunda, formada más tarde, las estrellas están enriquecidas en estos elementos químicos, “contaminadas” por sus “antepasadas”.
La investigación publicada en ApJL "puede también ayudar a esclarecer qué tipo de estrellas son las que 'contaminan' la segunda generación". Se barajan distintas candidatas que liberarían al medio interestelar sodio y aluminio: estrellas AGB masivas; estrellas muy masivas que rotan muy rápidamente o binarias en interacción también muy masivas.