Jueves 03 de diciembre de 2015
Dicho y hecho. No había transcurrido ni una hora desde que el Parlamento británico aprobó bombardear al Estado Islámico (EI) en Siria cuando varios aviones Tornado GR4 despejaron desde la base aérea de Akrotiri, en Chipre, con el objetivo de atacar posiciones del califato del terror. Los primeros bombardeos se han realizado contra los yacimientos de petróleo controlados en Siria por el EI, y la operación ha sido un éxito. Sin duda, destruir la base petrolífera del EI, con la que obtiene millonarios ingresos en el mercado negro, supone privarle de una de sus mayores fuentes de financiación para sufragar sus criminales atentados.
En su certero discurso de días antes y en el del comienzo del debate, el primer ministro fue contundente señalando que era perentorio actuar sin tardanza. Y así ha resultado en una ejemplar respuesta del Parlamento británico, que ha estado a la altura de unas circunstancias excepcionales en las que no caben dilaciones ni medias tintas. Y tampoco intereses partidistas ni actitudes sin altura de miras. David Cameron ha conseguido que buena parte de los diputados laboristas -y algunos otros de partidos minoritarios-, votaran a favor de los bombardeos, prefiriendo llevar a cabo un ejercicio de responsabilidad que plegarse al criterio de su jefe de filas, el radical Jeremy Corbyn.
Especialmente vibrante fue el discurso del portavoz de Exteriores del Partido Laborista, Hilary Benn, que rebatió la idea de que los bombardeos no sirven para nada y apeló a que hay que enfrentarse a los yihadistas como se hizo en su momento con el fascismo. Occidente no puede mostrarse débil ni titubeante ante el sangriento y global desafío lanzado por el EI. Hay que llegar hasta donde haga falta y tomar las decisiones oportunas, pues no debemos olvidar que el EI tiene en su diana vidas de inocentes, lo primero que hay que preservar, pero también quiere pulverizar unos valores basados en la democracia y la libertad. Por eso incluso no habría que descartar un despliegue terrestre de tropas. Bien dijo Cameron para defender los bombardeos que Reino Unido no podía “subcontratar su seguridad a otros países”. Quizá también habría que plantearse que Occidente no puede “subcontratar” para siempre la ofensiva sobre el terreno al IE a las milicias kurdas, que son básicamente quienes hasta ahora la están haciendo.
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