El aumento del uso de dispositivos móviles para las transacciones online es ya una realidad en España.
Hace poco un informe confirmó que el 88% de los españoles tienen un smartphone, situando a la Península como el segundo consumidor de esta tecnología después de Singapour.
Por otro lado, tambien cabe mencionar que a principios de este año también se confirmó que España es el tercer país del mundo que recibe más ataques cibernéticos, justo después de Estados Unidos y el Reino Unido. Por eso es fundamental que tanto empresas como consumidores pongan de su parte para generar una mayor confianza en los pagos online y de esta forma impulsar el comercio y las transacciones por Internet. Además es importante que los diferentes sectores de la economía empiecen a interesarse en estas medidas, no solo por eficiencia económica, sino también por su impacto en el desarrollo social.
Para lograr que los medios de pago alternativos logren posicionarse con éxito dentro de la colectividad, es necesario trabajar en dos aspectos fundamentales: la seguridad y la regulación.
Los bancos ya no tienen esa posición dominante en la que el dinero impreso lo es todo. Las tarjetas virtuales por ejemplo, han surgido como una alternativa segura de pago online, pues a diferencia de las tarjetas débito o crédito, son tarjetas que no están conectadas con ningún banco y en las que solo se dispone de una cierta cantidad de dinero determinada.
De la misma forma, métodos como el pago a contra entrega se han convertido en los favoritos de países como Alemania, donde la confianza en las compañías de correo es altísima. En América Latina, el aumento en el uso de métodos de pago alternativos es evidente como consecuencia de las condiciones económicas de países en vía de desarrollo donde muchos consumidores no tienen acceso a una tarjeta de crédito.
Las instituciones
El otro aspecto fundamental, la regulación, tiene un gran impacto en los modelos de negocio y se desarrolla en diferentes etapas, desde la producción hasta la entrega final del producto. Y en general es una característica que le compete más a los comerciantes que a los consumidores. En este punto vale aclarar que según un estudio realizado por PwC (PricewaterhouseCoopers International Limited por sus siglas en inglés), los factores que llevan a los consumidores a decantarse por un método de pago u otro son principalmente un compendio entre utilidad, comodidad, seguridad y garantía. Esto le sigue otorgando un 81% de confianza a las entidades bancarias tradicionales, que igualmente tendrán que adaptar sus mecanismos tradicionales para satisfacer las necesidades de los usuarios.