Opinión

Las crisis y eufemismos de Zapatero

Javier Cámara | Jueves 05 de junio de 2008
Sabemos perfectamente, estamos acostumbrados, que muchas de las cosas que nos trasmiten los medios de comunicación en voz de personajes relevantes, políticos y poderosos varios son eufemismos.

Gracias a estas manifestaciones suaves o decorosas de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante, sabemos que un aborto duele menos si lo llamamos “interrupción voluntaria del embarazo” o que “una matanza racista” no tiene tanta importancia si la llamamos “limpieza étnica”. Incluso es menos doloroso llamar “daños colaterales” a esos “fallos” que provocan la muerte de civiles en una guerra.

Bien, pues si los políticos son expertos tergiversadores de la realidad en aras de dar una visión más dulce de la vida, el presidente del Gobierno tiene un máster. Zapatero ha hecho de la sustitución de una palabra por otra para disimular la gravedad de la original una forma de hacer política.

El optimismo antropológico de ZP, confirmado las pasadas elecciones, parece no tener fin y aunque España tenga el agua al cuello (sin querer hacer chiste con las crecidas del Ebro), desde el Gobierno se sigue sin ver la “crisis” por ningún lado. Zapatero ha dicho que tenemos una “grave desaceleración económica” o incluso "una desaceleración transitoria, ahora más intensa".

Lo que sea menos llamar a las cosas por su nombre. Prohibido decir “no”. Prohibido decir “problema”. Absolutamente prohibido decir “crisis”.

Esto recuerda otros episodios de nuestro jefe de Gobierno. Un ejemplo reciente, cuando a un trasvase se le ha denominado “cesión temporal de agua desde el Ebro”. Pero quizá haya sido más doloroso cuando a la negociación con Eta se le ha llamado “diálogo” y a un atentado terrorista, "accidente mortal". Esto lo dijo hasta en tres ocasiones. ¿Duro, verdad?

Con Zapatero las cosas cambian de nombre. Un zulo con 180 kg de explosivos y varias docenas de armas se dice ahora "pequeño agujero" y al chantaje a los empresarios se le llamó "recaudación de fondos".

Más eufemismos: Que el IPC suba un 75 por ciento en menos de un año ahora se dice “nuestra economía está creciendo". No soy ningún experto en Economía, pero sí sé (sin las clases de la oficina económica de Miguel Sebastián) que las expectativas son muy importantes, y en España, hoy, están bajo mínimos.

Entre otras cosas, Zapatero prometió crear dos millones de nuevos empleos y bajar la tasa de paro al 7 por ciento, pero no ha concretado ni una sola de sus medidas ni ha definido su modelo económico. Pero claro, eufemísticamente hablando el presidente ha dicho que "hemos marcado un rumbo nítido a nuestro patrón de crecimiento para apoyarlo cada vez más en el conocimiento y en la innovación".
Yo ya estoy más tranquilo. ¿Y usted?

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