Editorial

Los perdedores del 20 D

Martes 22 de diciembre de 2015
El Partido Popular reunía ayer a su Comité Ejecutivo Nacional para analizar el resultado del pasado domingo. Ser la fuerza más votada es triste consuelo para quien pasa de una holgada mayoría absoluta de 186 diputados a los 123 actuales, dejando por el camino más de 3 millones y medio de votos y 63 escaños. Al PSOE, por su parte, aún le ha ido peor: pierde 2 millones y medio de votos y obtiene su peor cifra electoral de la historia. Además, Podemos le pisa los talones electorales en votos y amenaza con sustituirle como el referente de la izquierda.

Sin embargo, el PP puede considerarse como el gran derrotado. No gana las elecciones la fuerza más votada, sino la capaz de llegar a acuerdos que le permitan gobernar. Y a día de hoy, el PSOE se acerca mucho a esta premisa, como lo atestiguan las comunidades autónomas y ayuntamientos en los que ya ostenta el poder gracias a alianzas con la izquierda radical.

Rajoy ha logrado revertir una situación gravísima, pero no le ha servido de nada. Ha fiado todo a una realidad económica que hastía a la inmensa mayoría del electorado. Sirva como ejemplo el nulo efecto que han tenido las últimas rebajas fiscales, consideradas cruciales por Génova pero ignoradas por la ciudadanía. Gobernar no es sólo gestionar, por importante que sea; también hay que hacer política. Y el PP se ha olvidado de ello. También ha mostrado una torpeza inaudita a la hora de abordar “sus” casos de corrupción y en materia de comunicación no han podido hacerlo peor. La pregunta que deben hacerse ahora los populares es si conviene iniciar esta nueva andadura con un Rajoy perdedor o si, por el contrario, optan por una savia nueva que no tenga alforjas del pasado y sea capaz de recuperar la ilusión perdida.

Dicho esto de ambos partidos, convendría que los recién llegados al banquete político no echaran las campanas al vuelo dando por sepultados –y sustituidos, que es lo que ambicionan- a los partidos del “turno”: PP y PSOE están en horas bajas, pero, aún así, sumas 213 diputados, de largo más de la mitad de la Cámara.

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