Los Lunes de El Imparcial

José Ovejero: Los ángeles feroces

NOVELA

Domingo 27 de diciembre de 2015

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2015. 420 páginas. 20,50 €. Libro electrónico: 13,99 €

Por Francisco Estévez



Alados y divinos, esos seres de sexo confuso y deseo turbio aletean página tras página en buena parte de la literatura universal. No descuidaba Rilke cuando advirtió que todo ángel es terrible; tampoco pareció errar Octavio Paz en esa contemplación divina: “silencio: cruzó un ángel este instante grande como la vida de cien soles”. Precisamente de éxtasis pero también de esa dimensión cruel de lo tierno antedicha se empapan estas páginas novelescas más verosímiles y feroces de lo que desearíamos, pero casi siempre atractivas y de buena construcción. Esa combinación paradójica entre ingenuidad y crueldad resulta frecuente en otros títulos recientes de José Ovejero que concilian extremos en feliz oxímoron como La comedia salvaje (2010) o en el ensayo La ética de la crueldad (2012).

La presencia de distopías en nuestra literatura contemporánea y el auge de cierta ciencia- ficción de carácter apocalíptico con fuerte acento crítico evidencian la disfuncionalidad cada vez más creciente de nuestra civilización en estos tiempos de desguace, desde luego al menos en lo concerniente a la vieja Europa. No se arrima el experimentado escritor que es José Ovejero a una moda temática ni a un filón comercial. El impulso moral es latente de antaño en nuestro escritor. No acaso una oportuna cita abre este libro: “La identificación es un atajo que no lleva a ninguna parte”. Los meandros por los que transita nuestra cambiante sociedad arrastran al escritor madrileño a describir ese latente apocalipsis que se atisba como posibilidad en el horizonte de expectativas.

El desfile de personajes de la novela orbita en torno a la valiosa sangre de la protagonista llamada Alegría, siempre joven, siempre saludable, desde el Ejército de las Sombras a la codicia política encarnada en el ministro Castor, además de Arnaldo el loco, la adivina y ermitaña Reina, el misterioso testigo AM…. La venganza personal o exorcizar un mal familiar serán móviles adecuados para acelerar la acción. En el consistente intento de transmitir la sordidez de nuestra sociedad, por ejemplo el paralelismo de la erosión de derechos sociales, se va buena parte de la narración pero también tendremos pasajes de fiel ternura que encarnan, como ángeles, unos niños. La supervivencia en el derrumbe es quien los vuelve feroces, cara oculta y aguda de la ingenuidad.

Lo mejor del texto disimula también cierta flaqueza, son los distintos niveles de lectura de esta fábula construida a dos voces, donde se podría haber sacado más jugo en el pretendido diálogo con lector. Por otro lado quedan unos diálogos certeros como bien acostumbra Ovejero y alguna escena trasunto de otras vividas como aquella del rascacielos en llamas. Es novela esta que pudiera ganar nuevos lectores jóvenes al viejo arte de la Literatura. Sus primeros párrafos seducirán a varios: “si oyes la palabra futuro, dispara; rompe los dientes a quien mencione la revolución o el pueblo o la lucha de clases, méate en la pierna de quien diga esperanza; que no te detengan con esos conjuros. Huye de los curas de la rebelión, de las almas buenas, de los que creen, no hay nadie peor que quien todavía cree”.

Como propina la presente novela se acompaña de unos complementos virtuales, por mor de combinar el mundo del papel con el digital. En los llamados “bonus track” el lector encontrará unas escenas “descartadas” o alternativas y una reinterpretación de la novela entera. No tropieza Ovejero con el fuerte cambio de género propuesto tras el éxito de La invención del amor. Los ángeles feroces funciona pues como cruel espejo posible de un futuro demasiado cercano, terroríficamente familiar, como para que ciertas páginas de esta novela no nos hagan tiritar en este mundo que por momentos se nos desmorona.