Opinión

Manuela Carmena y la mujer barbuda

EPPUR SI MUOVE

Antonio Hualde | Martes 29 de diciembre de 2015

Decía La Rochefoucauld que “los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”. Tenía razón. Es lo que está pasando en España esta Navidad: resentidos y perroflautas hacen lo posible por amargársela a aquellos que simplemente quieren vivirla de acuerdo a su fe y sus tradiciones. En esta carrera de la inquina van ganando de calle Manuela Carmena y los suyos. La última ocurrencia, travestir a los Reyes Magos en las cabalgatas de Madrid. Una de las organizadoras lo dejaba claro en declaraciones a El País: “Una fiesta en la que las mujeres no pueden participar sería una fiesta machista y habría que cambiarla; no entiendo este revuelo”. Además, en la de Carabanchel está reservado el derecho de admisión: a 800 niños les han prohibido participar porque su colegio es católico. Y eso que el consistorio no pagaba un duro; carroza, trajes y caramelos corrían a cargo del colegio y los padres. Cuánta miseria.

Se veía venir, aunque no por ello resulta menos impresentable. El Ayuntamiento de la capital lo dio todo en el “orgullo gay”: banderas, cartelería, espacios…facilidades e implicación al máximo. Una de las razones esgrimidas para tanto exceso me resultó convincente: hay países -musulmanes, que no se por qué los podemitas se lo callan siempre- donde aún se persigue a quien tiene una orientación sexual determinada, y eso es algo a combatir. Perfecto. En base a ello, pedí al Ayuntamiento que en Navidad se colocasen más belenes para solidarizarse con aquellos cristianos que están siendo masacrados en Siria e Irak por su fe. También pregunté si pondrían nuevamente el del Ayuntamiento. A finales de noviembre, aún se lo estaban pensando -conservo el tuit como prueba-. La realidad es que Madrid tiene la iluminación navideña más fea y cutre de su historia, han reducido los belenes a la mínima expresión -de hecho, el de la Puerta de Alcalá es “clandestino”-, y la iconografía oficial es una mezcla entre el Cobi de Barcelona 92 y el festival de Benidorm de principios de los 70.

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