Opinión

Enroque del PP

TRIBUNA

Agapito Maestre | Miércoles 30 de diciembre de 2015

La irresponsabilidad es la norma de comportamiento de Rajoy y Sánchez. Mientras no reconozcan lo obvio, eso que cualquier ciudadano medio percibe con sencillez, es imposible formar con celeridad un gobierno o ir rápidamente a la repetición de elecciones. Mientras que esos líderes no admitan que es imposible formar Gobierno sin contar con los otros dos grandes partidos, Podemos y Ciudadanos, la crisis es irresoluble. Mientras que Rajoy, presidente de Gobierno en funciones, no reconozca que hay una quiebra grave en el sistema político del 78, esto no tiene salida. La debilidad del PP y del PSOE solo puede resolverse con responsabilidad de sus dirigentes. Algo que hasta el momento brilla por su ausencia. No creo que esto tenga una salida a la altura de la sociedad española. Todo indica que se irá por el peor de los caminos. Embarrar el campo y esperar a que el tiempo lo solucione. Esta gente cava sus trincheras para intentar matar a los emergentes sin ningún tipo de miramiento.

El actual presidente en funciones del Consejo de Gobierno, Rajoy, hará lo que siempre ha hecho: todo para sí y nada para el resto. Muera el mundo, y perezca la verdad, si me salvo yo. Rajoy es el principal responsable de la fragmentación del sistema, pero no hará absolutamente nada por recomponer, o mejor, regenerar la democracia española. No aceptará fácilmente que el sistema del 78, que prima solo al partido mayoritario, está roto. Y, ahora, se requiere altura de miras para transformar con decencia las leyes que permitían ese sistema. Se necesitan políticos serios que adapten o transformen esa “legislación” a la nueva realidad política. Se necesitan personas de talento político que empiecen por reconocer no solo el descalabro de sus formaciones políticas, sino también los cambios en el entero sistema político.

Algo que Rajoy y Sánchez están lejos de reconocer. Por lo tanto, queridos lectores, prepárense para una crisis larga. Larguísima. El presidente de Gobierno en funciones sabe perfectamente cómo resolverlo, pero no lo hará, porque significaría tener altura de miras. Principios. Algo de lo que carece este político. Alzado en el poder por un sistema político, nacido en 1978, que prima al político que desprecia la democracia como un sistema de vida, a la par que la reduce a una simple regla aritmética, a saber, quien tenga la mitad más uno, se queda con todo, absolutamente con todo, desde el poder ejecutivo hasta el legislativo, pasando por el judicial, y, de paso, controla todos los medios de comunicación públicos y casi todos los privados. Ese sistema político, por fortuna, ha muerto el 20D de 2015. Ya no tendremos que soportar aquellas mayorías de tristes recuerdos, como las que mantuvieron los socialistas González y Zapatero, tampoco tendremos que soportar el rodillo de Aznar ni conllevar la inacción absoluta de Rajoy ante los grandes problemas de España. El bipartidismo, sí, ha muerto, pero, teman lo peor, Rajoy hará lo que no está en los escritos para ocultar el muerto.

En fin, hasta el momento, día 29 de diciembre, ninguno de los dos candidatos ha dado muestra de querer solucionar nada. Rajoy propone casi un imposible y Sánchez responde que no quiere nada con Rajoy ni con el PP. Es obvio que podría resolverse fácilmente el problema de varias maneras, pero, naturalmente, eso pasa por reconocer que el sistema de 1978 ha saltado hecho trizas. Rajoy, cada día que pasa, pierde legitimidad para conformar un Gobierno de Gran Coalición. Ha perdido estrepitosamente las elecciones respecto a los resultados de 2011. Ha sacado solo 32 escaños más que el segundo partido, eso es casi nada en el sistema electoral español que prima con más escaños al primer partido en votos. Y, sobre todo, ha planteado el Gobierno de Gran Coalición con unas maneras propias de otra época, de alguien más parecido a Artur Mas que a Suárez, o sea de alguien que no piensa en España ni en su partido. Rajoy solo se preocupa y ocupa de Rajoy. Es el representante perfecto del político que desprecia a su pueblo y a todo lo que ha pasado en estas elecciones. El problema para formar un gobierno de Gran Coalición no es el PSOE, sino el candidato que pone el PP y que se empeña en persistir.

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