Editorial

Sangrienta Venezuela

Jueves 31 de diciembre de 2015
Por si no fueran suficientes las muchas “bondades” que el chavismo les ha regalado a los venezolanos, el último informe de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia arroja datos tan demoledores como elocuentes: la Venezuela de Nicolás Maduro ha conseguido arrebatar a Honduras y El Salvador, el “honor” de encabezar la lista de los países sin guerra más violentos e inseguros del mundo. La violencia va en crescendo y hoy es más que ayer pero menos que mañana. Las cifras referidas a 2015 superan a las de 2014, según el citado Observatorio, pues en el año que hoy termina Venezuela ha alcanzado un récord histórico de homicidios: noventa asesinatos por cada 100.000 habitantes, con una media de setenta y seis muertes violentas por cada día del año.

Esta siniestra realidad se agrava más, si cabe, teniendo en cuenta que la tendencia en toda la región, excepto en Venezuela y Honduras, ha ido hacia la estabilización o incluso la disminución en el número de homicidios, aunque naturalmente, por desgracia, las cifras siguen siendo altas. Así, el informe de esta ONG pone de relieve que en los 145.000 asesinatos cometidos en 2015 en Hispanoamérica y el Caribe, el 19 % corresponde a Venezuela. Es decir, que en uno de cada cinco asesinatos que se perpetraron en la región la víctima era venezolana.

Tan alarmante situación la explica el Observatorio por varias razones que confluyen en una especialmente grave como es la destrucción institucional, con un deterioro creciente de normas y leyes ahogadas por la arbitrariedad del poder y la prevalencia de las relaciones sociales basadas en el uso de la fuerza y las armas. Al chavismo no le preocupa, sin embargo, la situación. Y mucho menos ahora que Maduro solo se dedica a maquinar estratagemas para conseguir tergiversar el absoluto descalabro sufrido por los chavistas en las últimas elecciones y arrebatarle como sea a la oposición su legítimo y aplastante triunfo en las urnas. Ante esto, nada le importa que la violencia se enseñoree de manera imparable en el país, convirtiéndolo en una Venezuela sangrienta.

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