Editorial

Nochevieja en paz, pero no hay que bajar la guardia

EL IMPARCIAL | Viernes 01 de enero de 2016
Nada le habría satisfecho más al yihadismo asesino que causar una masacre en una fecha tan significativa como Nochevieja. Todo Occidente, y en especial Europa, vivió la última noche del año que acaba de terminar bajo la amenaza de un posible atentado terrorista. La inquietud estaba plenamente justificada, pues, de hecho, en varios países, las Fuerzas de
Seguridad detuvieron a presuntos yihadistas que planeaban atentados suicidas que provocaran el mayor daño posible y tuviesen una resonancia de intimidación a gran escala.

En Múnich, las autoridades recibieron información de los servicios secretos de que se habían detectado movimientos en células del Estado Islámico (EI) para atentar en Nochevieja, por lo que se desalojaron dos estaciones de Metro, y en Bélgica se realizaron minuciosos registros en viviendas de barrios como el bruselense Molenbeek, feudo del islamismo radical en Europa, y se detuvo a varios sospechosos. También en Nueva York se arrestó a un joven ligado al EI que preparaba un atentado.

En todas las grandes capitales, incluida naturalmente Madrid, se blindó la Nochevieja en previsión de esas acciones del terror. Afortunadamente, todo transcurrió con normalidad, y los ciudadanos pudieron disfrutar en paz y con alegría de la llegada del Nuevo Año. La prevención y las medidas tomadas han resultado efectivas, por lo que hay que felicitar a todos sus responsables -en especial a las Fuerzas de Seguridad que estuvieron velando a pie de calle para que la ciudadanía paladease los festejos-, por el éxito de la operación.

Pero no hay que bajar la guardia lo más mínimo. Y no solamente en estos días que restan de las fiestas navideñas, donde aún quedan momentos muy emblemáticos como la Cabalgata de los Reyes Magos en nuestro país, sino siempre. El Estado Islámico comenzó 2015 con sangre con el ataque a la revista satírica francesa Charlie Hebdo y lo continuó igual en un año en el que el califato del terror intensificó su desafío global. Paralelamente, los países occidentales acrecentaron su ofensiva en los dos frentes en los que debe combatirse al Dáesh: por un lado, en los territorios donde el EI se ha hecho fuerte, con Siria a la cabeza, y, por otro, en las naciones amenazadas donde hay que llevar a cabo sobre todo una exhaustiva y tenaz tarea de prevención, que se ha revelado, como sucedió esta Nochevieja, muy adecuada y eficaz.

No podemos permitirnos ni un descuido, pues, como bien ha dicho el presidente francés François Hollande, cuyo país sufrió en 2015 el sangriento zarpazo yihadista con terrible
virulencia, “la amenaza sigue ahí, en su nivel más alto”. Sin duda, uno de los objetivos internacionales de 2016 ha de ser terminar con esa amenaza, venciendo definitivamente al siniestro Estado Islámico.

TEMAS RELACIONADOS: