Opinión

El que avisa no es traidor

TRIBUNA

Miguel Ángel Bufalá | Domingo 03 de enero de 2016

En estos momentos de incertidumbre sobre la futura gobernabilidad de los españoles, intentando sin conseguirlo, alejarme del actual mercadeo, con matices poco comprensibles para muchos de los que a nivel político practican solamente el arte de votar periódicamente y entre votación y votación valorar cuánto de lo prometido se está cumpliendo, deberíamos rebobinar para intentar comprender la situación actual.

Y es que en estos días se están barajando alianzas que "chirrían" por lo distantes que parecen respecto a los que hasta ahora han sido los caminos frecuentados por los distintos grupos políticos.

Así se hace difícil para los votantes del Partido Popular entender cómo se aumentó la imposición fiscal a las pocas fechas de su mandato contraviniendo lo prometido durante la campaña electoral amparándose en la necesidad del esfuerzo colectivo para evitar la intervención de Europa. Más difícil les es entender a los antiabortistas la pasividad del presidente excepto para la decapitación del entonces ministro de justicia. E igualmente ha sido chocante la escasa disminución prometida de la gruesa administración pública.

Como recriminación propia me habría gustado oír a mi presidente, en sus escasas intervenciones, algo sin relación económica y especialmente vinculado con la cultura, el arte, etc. Es inevitable no recriminar a este partido la aparente tolerancia con la corrupción y el manejo de la Justicia. Todo lo anterior hace más comprensible la importante pérdida de votos.

En la hasta ahora la acera de enfrente, los tradicionales votantes del PSOE, orgullosos de los cambios sociales conseguidos en los 22 años de mandato, pero también sintiéndose salpicados por su última gestión económica y sin poder inhibirse de los dos últimos pecados recriminados a sus únicos rivales importantes en las anteriores elecciones, continúan con la progresiva disminución de escaños conseguidos.

Los llamados partidos emergentes aprovechando el sentimiento de frustración y malestar, al margen de por los pecados enumerados anteriormente, por los efectos de la importante crisis económica iniciada en el 2008 de forma directa y secundariamente sufriendo de las medidas de recorte global, es decir pescando en aguas revueltas, han conseguido unos resultados poco predecibles hace meses.

En concreto lo que me parece difícil de entender es como se pueden barajar "pactos" que en muchos casos tienen categoría de antinatural y que hacen pensar que en política lo importante es conseguir gobernar a pesar de contravenir su programa electoral, olvidando su historia y trayectoria clásica.

Para entender mejor lo que siento de la situación política actual y esperando no ofender a nadie, el mejor resumen es recordar tres frases atribuidas a Sir Winston Churchill:

- "El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio".

- "Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro".

- "Un político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones".

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