Martes 05 de enero de 2016
El líder de la CUP, Antonio Baños, renunciaba ayer a su escaño, tras no conseguir que los antisistema apoyaran la investidura de Mas. Baños, cuya principal motivación era “la ruptura irreversible con el estado español”, actúa al menos con coherencia, cosa que no se puede decir de gran parte de la clase política catalana, en especial la nacionalista.
Ahora, la inestabilidad pasa a la CUP. En su última asamblea, quedó patente la división entre quienes optaban por apoyar a Juntos por el Si frente a los que querían ser consecuentes con negarse a ser la salvación política de Artur Mas -1.515 compromisarios a favor y los restantes 1.515 en contra-. Abocada Cataluña a unas nuevas elecciones, habrá que ver el discurso que ahora defienden cada uno de los distintos actores independentistas.
Por otro lado, Baños ha mostrado el camino a Mas. Quería la ruptura con el estado español y apoyar para ello a Juntos por el Sí; al no conseguirlo, obra en consecuencia y se marcha. Que es justo lo que tendría que haber hecho hace tiempo el president en funciones. Por de pronto, ya ha dinamitado a Convergencia a nivel nacional -ni las siglas quedan- y en Cataluña la ha diluido en la entente de Juntos por el Sí. Mientras, Esquerra y Podemos asisten expectantes a algo que no hace sino beneficiarles.
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