Nada parece haberse avanzado desde el pasado 20 de diciembre. En el PSOE debaten si Pedro Sánchez debe irse a su casa o a la Moncloa, a lo que hay que añadir los intentos de Susana Díaz y algunos barones de dar un nuevo rumbo al partido. Mientras, Podemos espera acontecimientos. Y curiosamente, en el PP no parece pasar nada, como si nada de esto fuera con ellos.
Fiel a su estilo, Rajoy deja que sean otros los que se signifiquen. Todo lo más, ha dado la consigna de sondear las posibilidades que tendría una eventual coalición a tres: PP-PSOE- Ciudadanos. Es, con mucho y con buenas razones, la opción preferida por la mayoría de la ciudadanía y, por tanto, digna de someterse a consideración, aunque requiere algo más que un mero enunciado. Y eso es algo, que, como tantas y tantas veces, desde la calle Génova parecen ignorar.
Si Mariano Rajoy pretende formar gobierno de nuevo, lo primero que tiene que hacer es ofrecer alternativas. Antes de hablar de gran coalición, es preciso definir sus contenidos en lugar de abonarse a la estrategia zapaterista de titulares sin fundamento detrás. Por otra parte, en el PP deben tener claro si quieren que sea Rajoy quien repita o si optan por reformar caras y discursos para tomar nota del severísimo correctivo electoral.