TRIBUNA
Agapito Maestre | Miércoles 06 de enero de 2016
Dijo el martes Mariano Rajoy que “a lo mejor las cosas se resuelven antes de lo que algunos piensan.” Esta frase, dicha por un paisano cualquiera en el bar de la esquina tomándose un vino, quizá tuviera alguna gracia, pero en boca de un presidente en funciones del Gobierno de España es una vulgaridad. Una patochada. Millones de ciudadanos estamos preocupados, asustados, por la situación del país, pero él nos sale con un acertijo de tabernáculo pueblerino. Cuando los españoles estamos más necesitados de explicaciones sobre nuestro inmediato devenir en común, Rajoy se cachondea de nosotros. Inadmisible. La gracieta de este candidato a la presidencia del Gobierno quizá le guste al amigo Herrera, su entrevistador en la cadena de la Conferencia Episcopal española, pero a mí me molesta tanto por motivos estéticos como por razones morales. Rajoy sigue siendo incapaz de llenar de carne sus palabras. La concreción para este hombre no existe; seguramente, porque no tiene nada sensato que decir. Carece de razones políticas y morales.
Un político que no le habla a su pueblo con sencillez y sinceridad no es digno de ser llamado gobernante. Un político incapaz de asumir ni uno solo de sus errores, ni siquiera es capaz de reconocer un solo fallo que justifique los millones de votos que ha perdido su partido, no ofrece confianza alguna. Un político que rebaja la política española al nivel de acertijo es la mejor manera de despreciar lo que más necesitamos: gran política, política de Estado. Los españoles no queremos oír bobadas sino explicaciones sensatas de un dirigente normal. Queremos saber cómo quiere llegar a conformar un Gobierno sin sacrificar alguna de sus pretensiones. Queremos saber por qué no cede la presidencia de la mesa del Congreso al PSOE aunque le pide su apoyo para formar Gobierno. Queremos saber por qué no se iría, si él fuese el impedimento fundamental para formar un Gobierno de amplia mayoría entre PP, PSOE y Ciudadanos.
Explique, en fin, señor Rajoy por qué es “dudosamente democrático” que otras fuerzas políticas no quieran conformar un Gobierno de Gran Coalición con el PP si usted lo preside. El resto de fuerzas políticas tienen todo el derecho del mundo o, al menos, tanto como usted, a plantear cualquier demanda o exigencia en una negociación política. ¿Qué credenciales tiene usted para dar lecciones de democracia a nadie? Sólo quien es capaz de autolimitarse en su cargo, puede dar lecciones de democracia. No es su caso. El resto es faramalla. Sólo quien es capaz de sacrificarse en pro del bien común, por ejemplo, alcanzar un gobierno de Gran Coalición para toda España, merece respeto democrático. Otro gallo nos cantaría, si Rajoy hubiera dicho con sencillez: pongo mi cargo a disposición del partido, si soy yo la dificultad para formar un Gobierno de Gran Coalición.
La falta de inteligencia y coraje que está demostrando Rajoy solo es comparable con la estulticia y la arrogancia de los dirigentes socialistas que se niegan a hablar de política, de un Gobierno de gran coalición, con el PP.
TEMAS RELACIONADOS: