Sociedad

Crónica religiosa. Siguen la renovación y los cambios

CRÓNICA RELIGIOSA

Rafael Ortega | Domingo 10 de enero de 2016
El Papa ha nombrado al cardenal Ricardo Blázquez, miembro de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.

Como ya anticipamos hace meses, siguen la renovación y los cambios en la Iglesia. Ahora el Papa ha nombrado al cardenal Ricardo Blázquez, miembro de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que es, nada más y nada menos, la comisión que se encarga de la administración y la regulación del patrimonio de la Santa Sede. El Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Valladolid es miembro, también, de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Pontificio Consejo para la Cultura.

La misión fundamental de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica es, como decíamos, “garantizar la liquidez y la estabilidad financiera de la Santa Sede”, o lo que es lo mismo un control económico de todos los organismos incluidas las políticas y procedimientos de adquisición y la distribución adecuada de los recursos humanos.

El cardenal Blázquez es uno de los hombres de confianza del Papa, como lo ha demostrado en varias ocasiones y le elevó a la púrpura cardenalicia en el consistorio celebrado el 14 de febrero de 2015, con el título de Santa María in Vallicella. Después, el 13 de abril de 2015 fue nombrado miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y del Pontificio Consejo para la Cultura y el 27 de junio, miembro de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Este nombramiento, insistimos, es muy importante, pues FRANCISCO desea aclarar los “puntos oscuros” que hay en la economía de la Santa Sede. Puntos oscuros que no vienen de ahora y que han sido en muchas ocasiones objeto de escándalos y de duras controversias dentro y fuera de la Curia romana.

Dentro de la renovación, hay quien apunta, la posibilidad de un nuevo Consistorio, con el nombramiento de nuevos cardenales. Entre ellos, dicen algunos, podría encontrarse el Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, otro de los hombres de máxima confianza del Papa. Pero a riesgo de equivocarme, no creo que este nombramiento cardenalicio se produzca, hasta que el Arzobispo emérito de Madrid, cardenal Rouco, cumpla los 80 años, es decir, cuando no pueda participar ya en un eventual cónclave. Situación que sería la misma para Omella en Barcelona, que como recordarán ha tomado posesión hace poco, sustituyendo a Sistach. Es una regla no escrita en la Santa Sede, pero que casi siempre se cumple.

Y más cambios, como el nombramiento de nuevo obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, de 55 años, tras aceptar la renuncia de Miguel Asurmendi, que ha estado 21 años en el cargo y que en el pasado 2015 cumplió 75 años, edad en la que el Derecho Canónico establece la jubilación de los obispos. Elizalde era hasta ahora vicario episcopal de la zona pastoral de Pamplona-Cuenca-Roncesvalles, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria, responsable del servicio religioso de la Universidad Pública de Navarra, profesor del Centro Superior de Estudios Teológicos San Miguel Arcángel de Pamplona y canónigo de la Real Colegiata de Roncesvalles. El nuevo obispo electo ha afirmado en un carta dirigida a sus futuros diocesanos que entregará todo su tiempo y todo su caudal afectivo “hasta el límite de sus fuerzas” en su labor al frente de la Diócesis.

Siguen los cambios y la renovación. Próximas diócesis esperan a sus nuevos pastores.

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