Opinión

La era de Messi

TRIBUNA

Alejandro San Francisco | Martes 12 de enero de 2016

No recuerdo la primera vez que fui al fútbol, pero debe haber sido en 1976 en Rancagua, donde vivía por esos años. Mi papá -en otra de las cosas importantes que le debo en la vida- nos llevó al estadio, y desde entonces el fútbol ha formado la parte más continua y consistente de mi existencia.

Al año siguiente vi con cierta desilusión como Chile quedaba fuera del Campeonato Mundial de Argentina 1978, que ganaron los locales con gran actuación de Kempes. Después empecé a leer El Gráfico, esa gran revista trasandina, y en 1982 seguí con interés, como todo el país, el Mundial de España 1982, en que Chile tuvo una participación desastrosa. Eran años en que, como muchos niños, soñaba con ser futbolista y más tarde con ser entrenador o comentarista deportivo. La vida me llevó por otros caminos en los que he logrado desarrollarme con satisfacción, aunque nunca he dejado de seguir el fútbol.

Sin duda lejos el campeonato que más disfruté fue el de México 1986, con una actuación sobresaliente de Maradona, que permitió a los que nacimos tarde ver al sucesor de Pelé, ya que no tuvimos la posibilidad de ver al Rey del fútbol en directo. Nadie era tan grande como Diego, lesionado salvajemente en su paso por España, después campeón en Italia con el Napoli.

El sucesor apareció hace algunos años y se llamaba Lionel Messi. Como siempre sucede en estas cosas, cada uno tiene sus gustos y preferencias: antes del argentino hubo dos brasileños extraordinarios que dominaron el escenario por años, Ronaldo y Ronaldinho. De este último el propio Leo llegó a decir que era el mejor jugador del mundo, y lo sabía porque lo veía entrenar cada día en Barcelona.

Cuando apareció Messi a mediados de la primera década del siglo XXI, rápidamente mostró su talento excepcional, que fue reconocido con sendos Balones de Oro el 2009 y después el FIFA Balón de Oro el 2010, el 2011 y el 2012, al que logró sumar este último reconocimiento del 2015, dado a conocer este lunes 11 de enero, cuando contaba con todas las preferencias para obtener el galardón. Curiosamente, ha debido disputar el título del “mejor” con otro Ronaldo, el portugués Cristiano, ex figura del Manchester United y ahora principal jugador del Real Madrid. Como suele suceder cuando hay jugadores de esta categoría, las opiniones se dividen y cada uno pone su corazón y cabeza para defender a su preferido, con lo que cuesta llegar a un acuerdo. Ambos cracks juegan en la liga de las estrellas, en una década de gloria para el fútbol español.

Sin embargo, las cifras de Messi son sencillamente espeluznantes en su club, el Barcelona: ganador de siete ligas de España y cuatro Champions League. A título individual, además de los Balones de Oro, ha sido un goleador superlativo, con casi de 300 goles en la Liga y 80 en la Champions. Algunas de sus anotaciones han quedado para la historia, como esa famosa jugada de media cancha contra el Getafe en abril de 2007, apilando jugadores y concluyendo con el que se recuerda como el mejor gol de su carrera. El último año también nos mostró algunas piezas de antología, como el golazo al Bayern Munich.

Como suele ocurrir, Leo tiene tareas pendientes: una de ellas son los éxitos con la selección argentina, a lo que se podrían buscar muchas explicaciones. En cualquier caso, es necesario comprender que el fútbol es un deporte colectivo y depende de varios factores, que en algunas ocasiones han estado al debe en su selección. Queda algo todavía para ver si se logra algún éxito en este ámbito.

Vale la pena mirar Messi. La película, que es un documental que trata la vida del futbolista, con imágenes de su vida, comentarios de figuras del fútbol, algunas escenas emotivas que muestran la capacidad de superación y lo que se puede lograr cuando se tiene el talento y el trabajo para salir adelante, así como el apoyo decidido de la familia. No cabe duda que Alex de la Iglesia logró una gran producción, que se puede mirar con provecho, válida para los amantes del fútbol y también para desarrollar temas como el liderazgo o la formación de los niños.

Recuerdo haber estado hace un par de años en el Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid (entonces no tenía ese nombre), y vi llegar a Messi. Rápidamente me acerqué y le pedí una foto “para mi hijo”, como le dije. Fue amable, si bien no muy expresivo. En realidad, la fotografía también era para mí, aunque estaba seguro que a Tomás le encantaría verla, como ocurrió efectivamente. Pero en mi caso me había llevado a los días de la infancia, cuando los ídolos deportivos eran personas lejanas que algún día queríamos conocer. Tarea cumplida, con alegría y emoción.

Estoy seguro que se puede aplicar a Messi aquello que un día dijeron de Garrincha: era “la alegría del pueblo”. O lo que en algún momento señaló el flaco Menotti cuando le preguntaron por Diego “Qué lindo levantarse un domingo por la mañana y saber que por la tarde juega Maradona”. O lo que resumió Ibrahimovic: “Yo soy el mejor jugador del mundo. Messi es de otro planeta”.

Lionel Messi acaba de obtener su Quinto Balón de Oro y esa es la noticia que ha circulado con fuerza en el mundo del fútbol en las últimas horas. Quienes hemos dedicado una vida como hinchas del “deporte más hermoso del mundo”, podemos estar tranquilos, porque el premio está en la mejores manos. Y ciertamente, en los mejores pies, que nos seguirán dando alegrías por mucho tiempo, porque la era de Messi no ha terminado.

TEMAS RELACIONADOS: