La tasa de variación anual del IPC cerró el año en el 0 por ciento, tres décimas por encima de la registrada el mes anterior, gracias especialmente a las variaciones en transporte y vivienda por la bajada de precio de carburantes y lubricantes.
El dato rompió así la tendencia a la baja de los últimos meses y supone una cifra de cierre de año histórica, ya que se produce por primera vez desde que se empezase a publicar el dato.
La variación mensual se situó en el -0,3 por ciento, con el transporte, vestido y calzado como los mayores grupos de repercusión negativa y ocio, cultura y vivienda como los más influyentes con positiva.
Por su parte, la tasa de variación anual de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) disminuyó una décima, hasta el 0,9 por ciento, y se sitúa casi un punto por encima de la del IPC general.