Opinión

El descrédito de la política

TRIBUNA

Agapito Maestre | Miércoles 20 de enero de 2016

Impostan la voz y dicen que estamos en una situación muy complicada. Estos nuevos impostores nos roban lo más importante de la existencia: el tiempo y, de paso, la posibilidad de construir “bienes” en común, o sea de hacer política. Rajoy y Sánchez compiten en estulticia y maldad para desacreditar el noble arte de la política. Son malos profesionales. Confunden el oficio con el engaño. Es lo único que comparten: el fraude, el embeleco, en fin, la trampa formal de que la política tiene sus “tiempos”. Falso. Quien nos lo roba el tiempo, esencia de la existencia, contribuye a la desaparición de la vida. Defendámonos de esa gente. Escribamos en defensa propia. Exijamos políticos que cuiden con esmero nuestro tiempo. Nuestra vida. Escribamos, pues, contra Rajoy y Sánchez que matan el verdadero tiempo de la política: acuerdos rápidos y eficaces, según nos dicta el sentido común. Rajoy y Sánchez están de acuerdo, sí, en algo que está muy alejado de la política de Estado, a saber, la utilización del crimen de guante blanco para que los ciudadanos no se interesen por la política.

En efecto, el peor de los criminales es aquel que nos hace perder el tiempo. Es terrible ese tipo de delito, entre otras razones, porque resulta imposible juzgarle, es decir, aplicarle el Código Penal. Esta gente nos está robando nuestro tiempo de ciudadanos bajo el pretexto de que están negociando. Mentira. Las cosas están claras. Todo está dicho y hablado. El 20-D fueron las elecciones y a las 48 horas estaba todo definido. Solo juegan con nuestro tiempo, con nuestro presente y con el inmediato porvenir. Estos criminales de guante blanco, que asesinan lo más importante del ser humano, el tiempo, están consiguiendo que el buen pueblo español se harte de ellos. Pronto veremos cuánto crece la abstención en unas próximas elecciones. Además, esta casta política, avara y emasculada, se hace acompañar de los medios de comunicación, casi todos dependientes de los propios políticos, que no se cansan de repetir machaconamente lo mismo. Cuando los españoles se saben de memoria todos los escenarios posibles, ellos se empeñan en hacernos sufrir con sus puerilidades.

Los políticos y los medios de comunicación creen que los ciudadanos somos unos juguetes en sus manos. Unos y otros, políticos y medios de comunicación, confunden los procedimientos, los medios y, en fin, los reglamentos con la definición del fin primero y último de la política española: conformar de modo rápido y eficaz un Gobierno. Ahí está todo. La urgencia es clave en la actual política española. Por favor, señores profesionales del poder, no desacrediten la política más de lo que está, o sea no demoren la toma de decisión fundamental de esta legislatura que nace torcida. Sabemos que vivimos en el régimen menos malo posible de la política, la democracia, pero si ustedes siguen matándolo nos sumirán en la irresponsabilidad y la retirada al ámbito “privado” que es hoy, por culpa de los “políticos”, menos privado que nunca. En fin, si la conformación de un Gobierno es imposible, todos los agentes políticos deberían pedir con urgencia la repetición inmediata de las elecciones. Eso es todo. Perder el tiempo con mil zarandajas formales es colaborar con Rajoy para que los españoles tengamos que aguantarlo otros dos o tres meses. Por favor, señores diputados, pobladores de Las Cortes de la Muerte,tengan piedad de los españoles: o Gobierno ya, con o sin Rajoy, o elecciones inmediatas. Acaben pronto con esta agonía. Si estos políticos no son capaces de resolver el asunto con rapidez, diremos que no están a la altura de las circunstancias. Son incapaces de desempeñar su oficio con cierta profesionalidad. Son simuladores de una noble profesión. Son impostores.

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