REAL MADRID
EL IMPARCIAL | Miércoles 20 de enero de 2016
El exuberante lateral izquierdo se encuentra en la capital negociando el cargo a asumir. Por EL IMPARCIAL
El icónico lateral izquierdo brasileño, Roberto Carlos, negocia en estos momentos su retorno a Chamartín, ésta vez para ocupar un sillón en la esfera directiva. El ascenso de Zinedine Zidane a entrenador del primer equipo pareciera haber emitido un aroma de nostalgia que, amén de lo visto sobre la hierba de Concha Espina -con un despliegue de regusto "galáctico" en su enfrentamiento ante el Sporting del pasado fin de semana-, se encontraría en vías de fructificar con el regreso de uno de los futbolistas extranjeros que más apoyo coral se ha granjeado en la institución merengue. Incluso Raúl se ha manifestado en favor de la actual ola reinante desde su mando como representante de LaLiga en América, susurrando un acercamiento temporal para su aterrizaje en el Real Madrid.
Tras desembarcar en la capital hace más de una semana y saludar a la plantilla este miércoles en la ciudad deportiva de Valdebebas -el renovado técnico y Sergio Ramos todavía sobreviven a su época como jugador-, el eterno 3 madridista acelera las negociaciones con los gestores del club para ubicar sus aptitudes en el cargo correcto. No obstante, el carioca cuenta con cierta experiencia organizativa tras su rocambolesco paso por el Anzhi Majachkalá ruso. Allí, después de colgar las botas para aventurarse como preparador, primero, y como director deportivo, después, trazó el epílogo del proyecto del equipo, que concluyó con el abandono de la inyección sobrevenida de petrodólares -que le llevó a amenazar con el fichaje de Messi en una visita fugaz a territorio nacional-.
Así, el último técnico del Delhi Dynamos indio -ahora en paro tras anunciar su no regreso a la India- perfila su nueva responsabilidad en el coloso madrileño entre el traje de embajador en Asia del club y el chándal, como ayudante de campo de Zizou. Esta última variante tomaría forma, según desveló el interesado, como una suerte de reproducción del rol adoptado por Zidane en el recorrido hasta la Décima, como nexo entre Ancelotti y el vestuario. La segunda, de tipo directivo, emerge alimentada por las declaraciones emitidas por el ganador de tres Ligas de Campeones, cuatro Ligas y dos Intercontinentales. "Si el presidente me da la posibilidad hablaré todos los días con él para que viniese porque tenemos una gran amistad". El objetivo de la seducción sería, según se ha manifestado en los últimos tiempos, Neymar.
Sea como fuere, no cabe duda de que Florentino Pérez pretende apuntalar la propulsión de ilusión tras un arranque de curso abrasivo. La deriva que confluyó en el despido de Rafael Benítez, víctima de la trinchera construida entre un sector influyente del vestuario y la campaña aledaña en prensa, generó un desasosiego notable en la tribuna del Bernabéu. Con esta amalgama de directrices, de marcado regusto simbólico, el mandatario busca reconstruir la identidad de un equipo que yace acostumbrado en lo turbulento de su gestión.
A la espera de que el calendario entregue o robe razón a la apuesta por el inexperto técnico que dirigía al Castilla, el entretanto queda rellenado por guiños al socio y simpatizante. La tesitura, que redunda en los agujeros organizativos de un club eliminado de Copa por alineación indebida y sancionado por violar el reglamento FIFA relativo a la incorporación de menores, exige reacciones que, de momento, se reducen al aspecto metafísico más que al pragmático. El Madrid visita este domingo el Benito Villamarín del urgido Betis montado en un reflujo de optimismo goleador que también degusta el abrigo ilusionante de la rememoración de tiempos de dominio. Aunque éste responda más a una ideación que a lo tangible de los resultados y de las soluciones tácticas y compromiso colectivo.
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