Opinión

Rajoy debe ceder

TRIBUNA

Luis Asua Brunt | Jueves 21 de enero de 2016

La principal obligación de los políticos españoles es hacer que el fenómeno de Podemos sea efímero. Podemos es hoy el principal problema de España. Los problemas secesionistas ya se articulan en función de las posiciones de Podemos y sus socios.

Podemos está muy sobrerrepresentado. No se entiende que la izquierda radical pueda pasar de una posición parlamentaria, y de poder, casi testimonial a convertirse en uno de los principales actores de la política española. No es posible que un país con una renta per capita de casi treinta mil dólares, un nivel de formación alto, una esperanza de vida altísima y una calidad de vida incomparable pueda ser tan extravagante en sus planteamientos. Podemos no puede convertirse en una cuestión estructural de la vida española.

Podemos tiene una deriva totalitaria y anti-sistema peligrosísima. La agresividad de sus líderes, la polarización al irrogarse la representación total del pueblo, la verdad sin fisuras, la falta de respeto a formas y tradiciones. Vean un mitin de Podemos –están todos colgados en la red-, no hay una sola apelación a la razón, todo es sentimientos y movilización.

Escuchen a ese gran bolchevique (Errejón dixit) que es Pablo Iglesias, es puro caudillaje. Cambia los ejes de su política de un día para otro y sin debate interno. Todo puro posibilismo, por ejemplo, ahora está centrado en el derecho a decidir para tutti como fórmula para ganar adeptos en la periferia y llegar al poder. Ya me gustaría saber en qué queda ese derecho a decidir si lo tiene que administrar el propio Iglesias. Asistimos a un culto a la personalidad como no se ha visto nunca en democracia, hasta llevar su efigie en las papeletas. Y ahora parece que tampoco importa el origen del dinero para financiarse. Ni lo explica. Fondos de Irán, de Venezuela y hasta parece que de Moscú, que financia cualquier partido sea de la extrema derecha o izquierda que ponga en cuestión el proyecto Europeo. Empiezo a pensar que hay graduaciones en la corrupción: coger dinero de empresarios es una chorizada, cogerlo de enemigos declarados de nuestro país y de nuestros proyectos de futuro es una chorizada y además una traición.

Analicen el caso de Bescansa y su bebé. Uno ha tenido que criar a sus hijos mientras ocupaba un cargo público, y no es nada fácil, aún siendo mis responsabilidades mucho menos exigentes que las de la número tres de Podemos. Pero demás de estas dificultades que le va a tocar vivir, su madre le ha colgado el sanbenito del espectáculo que ha dado en las Cortes. Será para siempre el niño de las Cortes o de Bescansa, como lo fueron antes algunos niños que no quiero recordar que sufrieron este tipo de exposición mediática. Para un totalitario no hay nunca limitación en los medios para llegar al fin último.

Lo más inquietante es lo poco que se ataca a Iglesias. En la campaña electoral, y más claramente durante el denominado debate a cuatro de Antena 3, se fue de rositas, lo cual resulta más chocante después del par de disparates que profirió, que sólo fue rebatido por los periodistas que moderaban.

El PSOE ya ha jugado mucho con el totalitarismo de Podemos y así le va. Si se repitieran las elecciones, hoy Podemos sería la primera fuerza de la izquierda.

El Partido Popular gobierna por primera vez Parla, un municipio emblemático de la izquierda madrileña. Lo hace porque se ha montado un lío importantísimo entre los diferentes partidos de izquierda. Un lío causado en profundas rencillas personales. No creo que a nivel nacional se pueda dar una situación parecida. Porque Parla, y lo escribo con todos los respetos, no es España. Poner todas las esperanzas en que la izquierda no se ponga de acuerdo es ilusorio, y si ocurriera, lo cual considero muy remoto, la debilidad del gobierno, y del PP que lo sustenta, puede pagarse con un precio altísimo; y creo que para España sería tremendo. No es un chiste, frente al modelo de Parla es preferible el modelo alemán ante la amenaza de una coalición a la portuguesa.

España necesita estabilizarse, ganar tiempo y convertir en efímero este disparate. El PP tiene que hacer la propuesta que se hizo en el ayuntamiento de Madrid: que gobierne el PSOE con el apoyo del PP- vale la abstención, si Ciudadanos se suma- y con una agenda reformista muy clara, detallada y pública para acabar con el caldo de cultivo –político, social y económico- que ha hecho posible Podemos. El verdadero pueblo español ha pedido con las elecciones que los dos partidos saquen lo mejor de sí mismos y pacten. No lo contrario.

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