El ensayo clínico de España va a dejar secuelas irreversibles en las cobayas. Pero no te lleves a engaño, compadre: el pleito está perdido de antemano, porque el laboratorio que está llevando a cabo los experimentos siempre podrá alegar en su defensa que tiene en su poder la papeleta con el consentimiento informado que los pobres parias le expedimos el 20-D. El zoo más triste del mundo no está en Armenia.
Gran Sabbat. España entera, aquelarre de herejes y apóstatas, es una casa de apuestas, donde solo parece haber lugar para los conciliábulos, las cábalas, las conjeturas, las especulaciones y las quinielas.
Son días de sortilegios y de falsos profetas. Te confieso que nunca hubiera imaginado que hubiese tantos colegas entregados a la causa de la videncia y la clarividencia, haciendo alarde de sus capacidades de percepción extrasensorial. Tengo entendido que lo llaman Periodismo; pero debe ser que ese día me perdí la clase siguiendo el cimbreante contoneo de las caderas de Marilyn por las calles de Madrid, silbándole la melodía de la chanson de Les Patriotes de Georges Brassens como un obrero desatado desde lo alto del andamio, pero en francés. Al paso que vamos, acabaremos creyendo que el ejercicio de la profesión consiste en echar las cartas del tarot, auscultar la bola de cristal de Alaska y Vaquerizo, o invocar a los espíritus de los muertos, a cuenta de la güija que hay plantada en la redacción como un nabo, tal cual si fuera la Tabla Redonda de Camelot.
Dentro, al calor del brasero, los señores diputados se dejan la retina tratando de leer el futuro en los posos del café de la cantina de San Jerónimo, ajenos al tránsito político que está por venir. Fuera, al relente, los cuervos, las cornejas y los buitres, pájaros de mal agüero, sobrevuelan el cartel de neón del Palace, donde Julio Camba se atusaba el bigote a cuenta de Juan March, y Hemingway trataba de espantar los malos presagios buscando la salida en el fondo de un vaso de Bourbon, mientras el barman le servía el último trago y una corista de mirada furtiva y labios de carmín de quermes, se le acercaba por la retaguardia con la pistola en la liga para preguntarle si tenía fuego para encender el pitillo y soplarle el humo pecador en la oreja.
Malos tiempos para la lírica, hermano. El nuestro ha sido siempre un país de alcahuetas, cotillas, chachas y xoxos, con una larga tradición por el morbo, el cotilleo y la curiosidad enfermiza por las vidas ajenas.
¿España? (…) ¡Contigo quería yo hablar! -como diría La Tárrega. Lo que va del ganchillo, a la frivolité. A Mariano le está dejando de sonar el teléfono antes incluso de dejar de ser presidente. Debiera de haberle dado las gracias por la broma al imitador que se hizo pasar por Puigdemont para solicitarle una cita en Moncloa, por haberse interesado por su soledad prematura.
¿Sentido de Estado? (…) No jodas, Pedro, que me entra la risa y me hace parecer un plebeyo, como diría Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla.
¿Y qué me dices de las líneas rojas? (…) Pues me temo que desdibujadas por las razones de conveniencia y la poca vergüenza que tienen algunos, extraviada más allá de la órbita de Plutón, donde el nuevo Planeta Nueve que tanta falta le hace a la selección del marqués del Bosque. Lástima que nos caiga tan lejos para el exilio.
España, en el cadalso, y Susanita en San Telmo, bailando el reggaetón, pues está por ver que la lideresa tenga un ratón chiquitín escondido bajo la enagua. Silencio administrativo. El silencio subjetivo como recurso expresivo con intencionalidad dramática. Para mí que a la hora de la verdad, después de tantos golpes de pecho, se la va a envainar, como el resto de compañeros y compañeras nostálgicos de Suresnes, pues que haya tantas baronías no asegura necesariamente que haya suficientes güevos.
El PSOE castrati es menos de fiar que Podemos. Y en el PP, como la Chica ye-ye, no se quieren enterar. Sólo les queda poner una vela al santo y confiar en el Comité federal a ver si le resuelven otros el problema que ellos no han sabido solucionar.
Los Peperos respiran por una herida que supura impotencia; no comprenden cómo puede ser este país tan desagradecido; no entienden qué extrañas razones nos están conduciendo al suicidio voluntario; les recome que un tonto útil sin principios ni ‘ná de ná’ se convierta en presidente del Gobierno con las únicas credenciales de su espíritu de supervivencia y su ambición sin límites; y por si no fuera ya bastante infortunio, además se empeñan los muy ingenuos en seguir creyendo en los Reyes Magos de Oriente, como si hubieran nacido ayer. ¡Pobrecitos! Y en el colmo de la candidez, Rajoy recrimina a Sánchez su sectarismo, como si al amigo de las tortugas Ninja la unidad de España, España entera y todo lo que le cuelga, le importara un huevo.
Lo que va del «no es no» de Pedro, a quien España se la suda…, al «Rajoy, deja ya de dar el coñazo», de Odón Elorza, otro que no conoce modales ni educación, y a quien el Estado entero le cabe en la cabeza, que la tiene el menda todavía más grande que un servidor. Aquí dos “hombres de Estado” y un cadáver político in sepulto, que como no eche mano de la magia negra, lo tiene negro.
Dicho sea con todo el respeto pero con escasa consideración intelectual, Pedrooo no deja de ser un hombre de pensamiento inane que puede ser presidente de la última España, que se descojona del respetable enarbolando con una mano la bandera española mientras con la otra le presta sus senadores a quienes quieren balcanizar España. Pero dicho esto, le asiste todo el derecho a hacer lo que le venga en gana con tal de salvar su trasero, pues los españoles votaron su inmolación sin reparar en las consecuencias. El problema son los daños colaterales de quienes no tienen ninguna culpa de que exista tanto lerdo.
¿Las Catástrofes de Patricia Highsmith? (…) Tampoco es eso, que bastante sobresalto nos llevamos con las pesadillas de algunos compañeros de oficio empeñados en reeditar el Apocalipsis. Pero no será por falta de méritos, porque mira que nos lo hemos ganado a pulso.
Siento decírtelo, España, pero nadie cree ya en ti. Ni siquiera tú. Y me temo que esta deriva esquizoide por la que te despeñas no se cura con homeopatía. No te oculto que hemos tenido tiempos mejores. Ándate con tiento.
Email: jantonruy@telefonica.net