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El Palacio Real marroquí no desmiente Ceuta y Melilla

CEUTA Y MELILLA

Viernes 25 de enero de 2008
El Palacio Real marroquí no ha desmentido la información desvelada por EL IMPARCIAL sobre el plan de negociar el futuro de Ceuta y Melilla si Rodríguez Zapatero gana las elecciones de 9 de marzo. La monarquía alauí contaría con la predisposición del líder de los socialistas españoles para poner en marcha la "hoja de ruta" diseñada por Rabat.

El silencio del Palacio Real, que esboza la política exterior y de defensa del reino alauí, es calificada en medios diplomáticos de "prudente" para no malograr una de sus últimas reivindicaciones históricas como es la anexión de las dos ciudades españolas y los peñones. De ahí, el apoyo marroquí a una nueva victoria electoral del PSOE.

Tan sólo el Ejecutivo que preside el nacionalista Abbas el Fassi, ha declarado a través de su portavoz Jalid Naciri, "no tener constancia"de los términos del acuerdo alcanzado sobre esta cuestión. El diario "Al Ihtihad Ishtiraki”, portavoz de los socialistas de la USFP que forman parte de la coalición gubernamental junto con los nacionalistas de Istiqlal, se hizo eco el jueves en su línea editorial de las palabras del ministro Naciri al señalar que no invalidaban lo escrito por EL IMPARCIAL.

El conocido periodista marroquí Hossein el Majdoubi, que ha seguido en los últimos años con atención las relaciones bilaterales entre España y Marruecos, ha señalado que “es necesario tener en cuenta que en Marruecos la política exterior no la lleva el Gobierno, sino directamente el Palacio Real".

En su libro "Ceuta, Melilla, Olivenza y Gibraltar ¿Donde acaba España?"(Siglo XXI editores) el embajador español Máximo Cajal, escribía en 2003 (pág. 211) que "... son muy pocos, desde luego, los que han abordado francamente la cuestión de las plazas de soberanía. Lo hizo en su momento el Partido Comunista de España, y lo han hecho Iniciativa per Catalunya y Jordi Pujol, presidente de la Generalitat catalana, cuyas relaciones con Marruecos siempre ha cultivado, invitándonos éste último a reflexionar sobre ella".

Cajal, que ha sido nombrado por Zapatero su representante personal para dirigir la inciativa de la Alianza de Civilizaciones, constata que "con algunas excepciones, la clase política española ha callado; han callado, cuando no alborotan, los medios de comunicación, los editorialistas y los columnistas; han callado, con honrosas excepciones, los intelectuales y también los historiadores del reciente pasado, del que tendrían que haber sacado consecuencias para el futuro inmediato. Tal vez la democracia española no sea todavía lo suficientemente sólida como para abordar este asunto nacional con la necesaria determinación".*

El diplomático se interroga si "¿Será capaz España de preservar aquellas plazas, peñones e Islas hasta que, quién sabe, se produzcan unos hechos que, entonces, demasiado tarde quizá, merezcan otra vez el calificativo de desastre?" Diplomáticos españoles, conocedores de los entresijos de las relaciones bilaterales, interpretan estas palabras de su compañero de carrera como una alusión a una repetición del conflicto de Perejil que el expresidente Aznar zanjó con una operación militar relámpago para recuperar el islote, pueda repetirse contra Ceuta y Melilla.

En este sentido no pasa desapercibido que el reciente viaje de los Reyes de España a Ceuta y Melilla tuviese como segundo objetivo disuadir a Marruecos y a sus generales más radicales de llevar a cabo un nuevo Perejil. El embajador Cajal concluye de forma contundente en el citado libro con estas palabras premonitorias: "Reflexionemos en voz alta entre nosotros. Reflexionemos discretamente con Marruecos, pero hagámoslo, y que lo sepa la ciudadanía".

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