El Barcelona logró la victoria sin aprovecharse de un rival que acabó con nueve. Por Javier Nuez.
Pese a ser 30 de enero, los aires que traía este Barcelona – Atlético de Madrid sonaban a una de las citas clave de la temporada. El primero contra el segundo de la Liga, empatados a puntos (con un partido menos por parte del Barcelona) y con el tercer clasificado a cuatro puntos antes de disputar el partido.
Con este contexto, tanto Luis Enrique como Simeone hicieron honor a las expectativas y sacaron lo mejor que tenían disponible en base a su planteamiento. El técnico culé dispuso de Neymar en el once titular tres recuperarse del pisiotón frente al Athletic mientras que el argentino optó por Griezmann y Carrasco como puntas de lanza sacrificando al delantero puro por más trabajo en la media con Koke, Augusto, Gabi y Saúl.
Como viene siendo costumbre este mes, al Barcelona poco le importó la importancia de la cita y volvió a salir despistado en los primeros instantes. El Atlético hizo lo que se esperaba y llevó la presión hasta la misma portería de Bravo.
La salida de balón azulgrana dependía ahora de Mascherano y Piqué, que fueron incapaces de encontrar a Rakitic o Iniesta para llevar el balón hacia adelante. Con el Barcelona ahogado, el Atlético tenía el balón y lo tocaba con criterio, de tal manera que el primer susto lo provocó en el minuto 2 con un tiro de Saúl desde la frontal que forzó la estirada de Bravo para evitar lo que hubiera sido un golazo.
El buen hacer rojiblanco obtuvo su recompensa en el minuto diez, cuando una llegada por banda derecha de Saúl acabó en un centro al que Griezmann no llegó en primera instancia pero sí Koke más allá, esperando en el corazón del área para rematar de primeras y hacer un pase a la red que acalló a las casi 95 mil almas presentes en el estadio.
Con el 0-1 se vio un primer intento de reacción por parte del Barcelona, pero la defensa en bloque rojiblanca seguía impidiendo cualquier ocasión clara. Messi movió ficha y de la banda derecha pasó al centro para bajar y tratar de ayudar con la salida de la pelota. La decisión del Atlético de bajar la línea de presión y parapetarse atrás a la espera de las acometidas de su rival propició también el despertar en el juego de los locales.
La intensidad en la presión que buenos réditos dio al Atlético al comienzo se transformó en patadas a destiempo que empezaron a sumar amarillas en la libreta de Undiano Mallenco. Así se pasó del dominio visitante al arrebato local. El Barcelona, tampoco sin hacer demasiado, tenía ya el mando del balón.
Avisó Suárez al borde la media hora con el primer tiro entre palos que desbarató Oblak con una buena parada. Sin embargo, un minuto después fue Messi el que no perdonó. Neymar vio la llegada de Alba por banda izquierda y le dejó el balón para que el lateral, con un amago, hiciera pasar de largo a la defensa dejándole en bandeja el espacio necesario para asistir al argentino en el corazón del área. Messi ponía firma al empate con media hora de juego.
El gol no sirvió de reactivo para el Atlético sino que asentó el planteamiento azulgrana. Con espacio y tiempo para pensar, el Barcelona sólo tardó ocho minutos más para encontrar el camino al segundo.
Desde el medio campo, Alves vio a lo lejos el desmarque de Suárez hacia el lado derecho del área. Hacia allí envió la pelota y con ello el uruguayo aprovechó para dar una clase maestra a Giménez de colocación. Sólo con el cuerpo le fue ganando la partida al central, logrando el suficiente espacio mientras seguía la pelota para que con un solo toque, rematara a portería salvando la llegada de Oblak pasando la pelota bajo los pies del cancerbero. El Barcelona lograba la remontada en el minuto 38 (2-1).
El Atlético, desesperado, seguía optando por la dureza para tratar de contrarrestar el buen hacer azulgrana. A las amarillas de Godín y Gabi se sumaba la de Juanfran. Y ya como colofón final, justo al borde del descanso, Filipe Luis metió un planchazo salvaje a Messi en tierra de nadie, pegado a la cal en la zona de banquillos. Undiano no dudó y sacó la roja directa. Con uno menos y un gol abajo en el marcador, Simeone tenía ante sí un rompecabezas táctico para la inmediata visita a los vestuarios.
Dando entrada a Gámez por Gabi, el técnico argentino recolocó la defensa y sacó a uno de los amonestados. Y cuando parecía que iba a tocar monólogo azulgrana en la segunda parte, el Atlético no se amilanó y se aprovechó de la displicencia del Barcelona para tirar hacia adelante con Carrasco y Griezmann aprovechando cada oportunidad.
De esta manera, el empate llegó a estar muy cerca cuando el belga se sacó un centro al que llegó a rematar el francés. Con más fortuna que solvencia, Bravo logró evitar el tanto gracias a que el balón dio en su pie cuando ya había saltado hacia el lado opuesto.
Habían pasado ya más de diez minutos desde la reanudación cuando llegó esa ocasión, lo que ponía de manifiesto que el orgullo rojiblanco podía más ante un Barcelona demasiado conformista con el resultado a favor.
Sin embargo, en el minuto 65 y de nuevo en otra jugada intrascendente, con Suárez yéndose al córner de espaldas a la portería, Godín apareció lanzándose al suelo con una dureza inusitada para provocar su segunda tarjeta amarilla del partido. Con 25 minutos por jugar, el Atlético se autodestruía quedándose con nueve jugadores, justo cuando parecía haber olvidado que estaba jugando con uno menos.
Simeone optó por cerrar una posible hemorragia atrás y sacrificó a Griezmann en ataque para poner a Savic atrás. El drama rojiblanco se acrecentó aún más cuando en el minuto 75 Augusto se rompió y obligó a hacer la tercera y última sustitución dando entrada a Thomas.
El teórico festival ofensivo azulgrana que estaba por llegar seguía sin aparecer. El dominio del Atlético con diez no fue un espejismo y tampoco con nueve hubo asedio local. Incluso Jordi Alba se dirigió a la grada para pedir calma cuando el respetable se impacientaba ante la falta de ocasiones con un rival con dos jugadores menos.
Los minutos seguían pasando y no sólo el Atlético lograba salvar la cara sino que llegó a contar con una falta que llevó a Simeone a reclamar la presencia de Oblak en área rival. Con esa imagen acabó el partido.
El Barcelona se llevó los tres puntos dando la sensación de hacer lo justo. El Atlético, pese al orgullo con el que se puede quedar de aguantar el resultado con dos menos, se queda a tres del liderato y con la pérdida de dos de sus baluartes defensivos para los próximos partidos, a falta de saber el alcance de la lesión del flamante fichaje de Augusto.
- Ficha del partido:
2. Barcelona: Bravo; Dani Alves (Sergi Roberto, min.81), Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic (Arda Turan, min.61), Iniesta; Messi, Luis Suárez y Neymar Jr.
1. Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Giménez, Godín, Filipe; Augusto (Thomas, min.75); Carrasco, Gabi (Jesús Gámez, min.46), Saúl, Koke; y Griezmann (Savic, min.67).
Goles: 0-1, min.10: Koke. 1-1, min.30: Messi. 2-1, min.38: Suárez.
Árbitro: Undiano Mallenco (comité navarro). Mostró cartulina amarilla a Godin (min.23), Gabi (min.25), Juanfran (min.42) y Thomas (min.90+).
Expulsó con roja directa a Filipe Luis (min.45) y a Godín por doble amarilla (min.65).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de la Liga, disputado en el Camp Nou 94.990 aficionados, según datos facilitados por el club barcelonista.