ANÁLISIS DEPORTIVO
Juan Maestre Muñoz | Viernes 05 de febrero de 2016
El fútbol europeo se asombra con cierta extrañeza de la gran temporada de un club humilde. Por Juan Maestre
El fútbol europeo se asombra con cierta extrañeza de la gran temporada de un club humilde del centro de Inglaterra. El Leicester City FC está superando todas las expectativas depositadas en ellos en la Premier League. Los zorros, como coloquialmente llaman a los jugadores del Leicester, ocupan la primera posición de la Primera División del fútbol inglés con cincuenta puntos en veinticuatro jornadas. Las revelaciones de equipos, temporada tras temporada, en el fútbol inglés son muy comunes, pero la actual campaña de los zorros está superando todas las expectativas. Sin duda, en estos momentos, el Leicester City FC es un firme candidato a conquistar la Premier League inglesa.
La espectacular campaña que está haciendo el Leicester esta temporada no es casualidad. La temporada pasada de la mano del entrenador Nigel Pearson, el Leicester compitió a muy buen nivel con una plantilla con muy poca experiencia. Su maravillosa segunda vuelta le permitió mantener la categoría contra todo pronóstico y golear a equipos clásicos como el Manchester United. La temporada 2015-2016 y con apenas una temporada en primera división, los dirigentes de los zorros decidieron despedir a Niegel Pearson y contratar como nuevo entrenador a un estudioso de los banquillos, el simpático Claudio Ranieri. Esta decisión llamó la atención en las tierras inglesas e incluso llegó a discutirse. Pero, sin duda, fue una decisión muy acertada.
El Leicester de esta temporada dio un salto de calidad respecto a la temporada pasada con la llegada del delantero japonés Okazaki del Mainz 05, el defensa Fuchs procedente del Schalke 04 y el capitán de la selección Suiza Inler, procedente de tierras napolitanas. Los jugadores que aterrizaron en el King Power Stadium, estadio coqueto del Leicester con una capacidad de 32.262 localidades, están ayudando a los zorros. Pero el verdadero refuerzo del equipo de Ranieri se encontraba escondido entre una plantilla con mucha calidad, Jamie Vardy. El delantero inglés ha explotado esta temporada siendo el máximo goleador de la Premier League inglesa con dieciocho dianas. Inglaterra, por fin, encontró el delantero centro que llevaba ansiando desde hace años. Vardy, es un jugador atípico dentro del mundo del fútbol. Fue descubierto a una edad tardía en estos milagros que sólo son comunes por tierras británicas. El mítico Sheffield Wednesday FC, conocido por ser uno de los clubes más antiguos del mundo y como el equipo del “miércoles” por ser fundado este día de la semana, liberó a la actual estrella del Leicester, Vardy, que tuvo que fichar por un equipo semi profesional, el Stocksbridge Park Steels, en donde cobraba la friolera cifra de treinta libras a la semana. Vardy compaginó su carrera como jugador de fútbol con su trabajo en una fábrica de férulas. Tras varias temporadas jugando en el fútbol semi profesional, Vardy fichó en la temporada 2011/2012 por el Fleetwood Town, equipo con el que consiguió el ascenso a la quinta categoría del fútbol inglés y le permitió fichar una temporada más tarde por el actual líder de la Premier League, el correoso Leicester City FC. La historia de Vardy es la historia del Leicester. Humildad, trabajo y esfuerzo diario.
Ranieri ha llevado al centro de Inglaterra ilusión y fe. Todos los partidos del Leicester son actos de humildad y perseverancia en su oficio. La jornada pasada, los zorros ridiculizaron al Liverpool de Klopp con un juego vistoso de ataque y posesión de balón poco visto por el Reino Unido. Esta Liga inglesa tiene que ser del Leicester. Los zorros están consiguiendo apoyos de todo el fútbol británico y europeo cansado de los estilos de juego aburrido y especuladores de los grandes y multimillonarios equipos de la Premier League. El fútbol que está proponiendo Ranieri es la antítesis del fútbol italiano. Los zorros juegan un fútbol con mucha vida de ida y vuelta sin descanso entre portería y portería. Esperemos que este bello cuento de hadas termine con un final feliz para el Leicester y su afición disfrute consiguiendo el título liguero.
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