Antonio Lucas aborda el asunto de los titiriteros, sintiéndolo por Carmena, a quien “daña más el descontrol de los propios que el canalleo del adversario”. Teniendo en cuenta que el aforo allí presente era de niños, Lucas suma a los adjetivos de la alcaldesa, “deleznable” y “violenta” otro más: “absurdos”. “Por eso está bien el cabreo de la alcaldesa. Y estará mejor si se replantea su equipo. Ahora bien, también opina el columnista que “la prisión sin fianza es un exceso. Incluso solo el calabozo, en este caso, lo es (…) Los del guiñol se pasaron de listos, pero también asistimos cada día a un chotis de tíos y tías que desbarran por vía delincuencial tirando de comisiones y siguen ahí, aforadas unas y libres otros”. “España está como encallada en una titirilandia que va de la cachiporra política al moqueo de Elrubius. Y entre medias, el país formula paradojas como la de echar al calabozo a dos actores son las ideas del revés mientras no hay banquillo para tanto presunto tironero institucional”.
Julián Cabrera se pregunta “Rajoy, ¿solución o problema? Compara al actual presidente en funciones con Felipe González, que también fue ambas cosas en su etapa final, según él mismo reconocía, asegura el columnista. “La situación de Mariano Rajoy en este inédito atasco postelectoral, con una victoria el 20D pero con casi nulas posibilidades de gobernar, tendría también algo o quizás mucho de problema y de solución”. “Rajoy pasa por ser el responsable de la pertinaz sequía, pero al mismo tiempo su figura es al menos hoy por hoy, la dovela o clave del arco de medio punto sobre la que aún descansa el peso y que, hasta que toque y cuando toque, garantiza que el puente en clave de partido no acabe derrumbándose sobre el vano”.
En su primer editorial, El País habla de “Alerta de recesión”. “El miedo a una nueva recesión (o a una secuela de la anterior) está sacudiendo como un vendaval a los mercados. Las Bolsas se están hundiendo con estrépito (…) ante una situación de desconfianza aguda de los inversores”. La razón, no única pero sí principal, es que “muy pocos inversores creen ya que China vaya a tomar decisiones eficaces para recuperar el crecimiento”. “La crisis del precio del petróleo, persistente e inoportuna y la expectativa de subida del dólar agravan todavía más la confianza de los inversores”. En este escenario, “Europa sería la primera en la línea de damnificados por una nueva crisis”. “Las autoridades tienen que admitir la urgencia de impulsar el crecimiento en la eurozona. Hace falta más inversión, políticas fiscales distintas y políticas de rentas más expansivas”.
Ignacio Camacho opina que “viene una tormenta de las gordas” ante la posibilidad de un nuevo azote financiero. Ante esto, en España amenaza con pegar fuerte, “no solo porque el país carece de gobierno, sino porque está a punto de dotarse del gobierno menos adecuado para reparar las goteras. La incipiente recuperación tiene la solidez de la casa de paja de los tres cerditos y el lobo de la recesión ha vuelto a asomar el hocico (…) Una sociedad madura aprovecharía la ocasión para forjar una fuerte alianza transversal, capaz de resistir el vendaval con cierta cohesión”, algo que no pasará aquí. “Nos aproximamos a una política a contracorriente que ni siquiera está construida (…) porque la nueva política tiene sus propias prioridades. Y así ayer, mientras se hundían las bolsas (…) el Congreso llegó a un transcendental acuerdo”: sacar a Podemos del gallinero.