Opinión

Esperanza Aguirre sacude al PP

TIRO CON ARCO

Dani Villagrasa Beltrán | Domingo 14 de febrero de 2016

'¿Cuál es la política del aburrimiento?' así rezaba un cartel que el manager de los New York Dolls, Malcolm McLaren, hacía colocar tras el escenario cuando actuaba la banda, mitad eslogan situacionista, mitad koan zen. Hoy día, un político puede ser de todo, menos aburrido. Esto lo ha comprendido perfectamente Podemos y, sobre todo, su líder Pablo Iglesias, que se las arregla para ser el protagonista con una estrategia mediática de impacto, frente a la grisura del Partido Popular de Mariano Rajoy.

La única que parece tener sentido del espectáculo en las filas populares es Esperanza Aguirre, que comenzó su idilio con las cámaras de televisión en los ya lejanos tiempos de 'Caiga quien caiga'. Desde entonces, los españoles la han visto, por ejemplo, salir ilesa de un accidente de helicóptero –en el que viajaba junto a Rajoy-, o dar una rueda de prensa con los calcetines todavía ensangrentados tras sobrevivir a un atentado en la India. Estas y otras cosas le han valido la fama de ser una política con 'baraka', ambiciosa, con sentido de la oportunidad y habilidad para salir indemne y victoriosa de casi cualquier situación.

La actualidad informativa sesteaba este domingo lluvioso que se presentaba como uno de los más aburridos del año, después de una semana de bucle informativo en cuanto a la formación de Gobierno, y con los mercados financieros entrando en barrena.

Por sorpresa, como ya ocurrió en su anterior dimisión, a causa de un cáncer, Esperanza Aguirre convocaba una rueda de prensa a las dos y cuarto de la tarde. Volvía el nervio a las redacciones de los medios de comunicación, y se reanimaba el debate público. Aguirre no decepcionaba las expectativas y presentaba su dimisión como presidenta del PP madrileño.

Acechada por la corrupción, que afecta a algunos de los que han sido sus cargos más cercanos, todo acudiría a pensar que la política madrileña se encuentra en sus horas más bajas. Pero esa fama que la precede ha desatado, como ya ocurrió en 2012, todo tipo de especulaciones sobre las verdaderas intenciones de Aguirre.

Una de las teorías que ya corren por ahí es que Aguirre, al apartarse, está echando el último pulso a Mariano Rajoy: "Él sabrá lo que tiene que hacer. Este no es el tiempo de los personalismos, sino de los sacrificios y las cesiones", ha declarado este domingo. Su dimisión deja en mal lugar a Rajoy y otros cargos del partido, como Rita Barberá. De esta manera, el paso de Aguirre abriría la puerta a una nueva etapa en el partido. Y nadie descarta que Esperanza Aguirre vuelva. Más combustible para la maquinaria de la política-espectáculo.

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