Tras el órdago lanzado ayer por Pablo iglesias, en el que marcó entre las exigencias para un pacto de gobierno la celebración del referéndum catalán y la subida de impuestos y gasto público, los socialistas siguen intentando a la desesperada pactar con Podemos pese al imposibilidad de transigir con estas cuestiones, conocedores de que es su única opción para gobernar.
El portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando, ha asegurado en una entrevista radiofónica este martes que el PSOE sigue interesado dialogar a pesar de la actitud que mostró Pablo Iglesias en la rueda de prensa en la que presentó el documento. Asimismo, ha adelantado que “esta misma tarde, mejor que mañana”, se pondrá en contacto con su homólogo de Podemos, Iñigo Errejón, para intentar organizar una reunión de los equipos negociadores.
Los de la formación morada ya han contado con la necesidad de los socialistas de llegar a un acuerdo para escoger sus propuestas, ya que también saben que a pesar de traspasar líneas no negociables –en principio- para el PSOE, como es el caso de la consulta, los socialistas tienen que hacer todo lo posible para cerrar un pacto que les permita conformar un Ejecutivo y evitar la celebración de nuevas elecciones.
El asunto del referéndum va a ser sin duda el que suponga un mayor escollo para las negociaciones. A priori, ni el PSOE puede aceptarlo, ni Podemos puede renunciar a él. Pedro Sánchez está condicionado por el filtro de barones y militantes que, los primeros seguro y los segundos en su mayoría también, son contrarios a la posibilidad de elegir sobre la ruptura de España.
Por su parte, Podemos está condicionado y presionado por En Común Podemos. Apoyándose en su porcentaje de escaños dentro de la formación y en que fueron la fuerza más votada en Cataluña el 20D, los catalanes reivindican lo imprescindible de que esa consulta sea requisito sine qua non para un pacto de gobierno con el PSOE.
Sobre el gasto público, los socialistas también han querido dejar claro que rechazan el plan de Podemos de aumentarlo en 96.000 millones, algo que les parece “sobredimensionado”. Además, aunque no hayan expresado esta preocupación en alto, saben que el mayor problema es que la Unión Europea no transigiría en este asunto, y apuestan más por la reforma fiscal progresiva que parte de la estabilidad presupuestaria y por flexibilizar el objetivo de déficit.
En el caso de los impuestos no será difícil que ambas formaciones lleguen a un acuerdo, ya que la subida de los mismos, aunque no coincida exactamente con la propuesta podemita, también iba en el programa electoral del PSOE.