Cultura

La prohibición de amar, la cara oculta de Richard Wagner

A PARTIR DEL 19 DE FEBRERO EN EL TEATRO REAL

Alicia Huerta | Martes 16 de febrero de 2016
Dirigida por Ivor Bolton y con escena del danés Kasper Holten.

El Teatro Real estrena el próximo 19 de febrero la ópera más desconocida de Richard Wagner, una comedia titulada La prohibición de amar, en una coproducción con la Royal Opera House de Londres y el Teatro Colón de Buenos Aires dirigida musicalmente por Ivor Bolton y con escena del danés Kasper Holten.

El coliseo madrileño ha presentado este martes su próximo estreno, una “auténtica rareza” según palabras del director artístico del Real Joan Matabosch acompañado en la rueda de prensa por el director general de la casa, Ignacio García Belenguer, y de los responsables musical y escénico de esta coproducción: Ivor Bolton y Kasper Holten. Lo cierto es que se trata de una obra muy poco representada a nivel internacional, que el propio compositor confesó como “pecado de juventud” y que los herederos de Wagner han tratado incluso de mantener en la sombra. Pero, ¿por qué tanto secreto? Para los responsables de esta producción los motivos son diversos. Para empezar, la obra sirve para desmontar muchos de los mitos que existen acerca de la personalidad del famoso compositor considerado adalid de la “causa alemana”. Y es que Wagner, a sus 21 años, compuso una obra, esta a la que nos referimos, que supone una hilarante crítica al puritanismo alemán elogiando, de paso, el hedonismo del Sur. Por otra parte, la obra, ha explicado Matabosch, necesita ser versionada para poderla ofrecer al público. Más aún, podría decirse que la obra está inacabada y que Wagner nunca tuvo la ocasión de finalizarla.

Puede que Wagner la metiera en un cajón después de que la velada del estreno resultara un desastre – ningún intérprete se había aprendido bien su rol – y de que la segunda noche se montara una trifulca impresionante cuando el marido de la soprano la sorprendió en actitud más que cariñosa con el tenor de la obra. Así que con el material que el compositor dejó, resulta imprescindible, ha añadido Matabosch, realizar una versión nueva eliminando, por ejemplo, los 25 minutos consecutivos de diálogo en alemán que, a juicio de Holten, solo sirven para romper la acción de la obra. Y de realizar esta necesaria versión se han encargado el propio Kasper Holten – director de ópera de la Royal Opera House de Londres – construyendo una escena atemporal basada en una escenografía llena de pequeñas habitaciones y numerosas escaleras, e Ivor Bolton, director musical del Teatro Real, revisando la partitura. Una partitura a la que ha querido dotar de mayor fluidez y cohesión orgánica, reduciendo su duración original (de cerca de 4 horas), pero respetando su esencia, su coherencia musical y su dramaturgia.

Holten, por su parte, ha modernizado la comedia de enredo shakesperiana introduciendo guiños a las formas de comunicación actuales. “Es una especie de siglo XIX”, ha dicho el director danés, “con elementos actuales que se refieren a las herramientas con las que hoy interactuamos”. Para Holten, en todo caso y dejando a un lado el hecho de que se trate de una obra de Wagner, existen 4 razones importantes para llevar a escena esta obra en la actualidad. En primer lugar, por el sano humor que destila. Y, después, por cómo se representan las relaciones sociales, por la crítica que se realiza de la hipocresía a través de esos personajes que dicen a los demás cómo comportarse sin que luego lo apliquen a sus propias vidas y, por último, porque refleja la tensión entre el Norte y el Sur de Europa, un tema de indudable vigencia en la actualidad. Holton ha querido destacar asimismo la oportunidad que nos ofrece de reírnos de nosotros mismos, aunque ha insistido sobre todo en que La prohibición de amar lleva en su esencia el mensaje de que Europa tiene la necesidad de encontrar y defender su identidad. Porque lo que nos hace Europa, ha declarado Holton, es nuestro patrimonio cultural común del que forma parte por ejemplo la ópera y, por supuesto, la obra de Shakespeare “Medida por medida” en la que se basa, aunque Wagner trasladara la acción de Viena a Palermo para criticar “mejor” el puritanismo que reinaba en Alemania.

En un decorado diseñado por Steffen Aarfing que evoca una bulliciosa barriada de Palermo, con sus clubs de alterne y su patio de vecinos, los tintes caricaturescos de los personajes y la ágil y fresca dramaturgia de la trama, con tintes de vodevil, ponen a prueba las dotes actorales y canoras de los dos selectos repartos, en los que destacan los barítonos Christopher Maltman y Leigh Melrose (Friedrich), las sopranos Manuela Uhl y Sonja Gornik (Isabella), los tenores Peter Lodahl, Peter Bronder (Lucio), Ilker Arcayürek y Mikheil Sheshaberidze (Claudio), y los bajos Ante Jerkunica y Martin Winkler (Brighella), que actuarán con María Miró, David Alegret, David Jerusalem, Isaac Galán, María Hinojosa y Francisco Vas.

Coincidiendo con las funciones de La prohibición de amar, con las que el Teatro Real se une a las conmemoraciones del cuarto centenario de la muerte de William Shakespeare, se ha organizado una serie de actividades paralelas que permitirán al público acercarse a la ópera de Wagner y a la obra Medida por medida de Shakespeare desde diferentes perspectivas.

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