Viernes 25 de enero de 2008
EL FANTASMA DEL PARO
La noticia era esperada, pero no por ello deja de llegar de forma abrupta: la cifra de paro en España ha aumentado con crudeza, contradiciendo una tendencia favorable que arrancó en la pasada Legislatura. El impacto de una desaceleración clara, si no queremos llamar crisis, cuyo símbolo ha sido el parón en el motor económico que ha supuesto la construcción durante una década, ha alcanzado al empleo que se nutría del auge de la vivienda. Las previsiones optimistas del Gobierno han chocado con la realidad, y el dato ha llegado antes de lo que esperaba un Ejcutivo instalado en una gestión pasiva en la previsión de los problemas.
El fenómeno del paro, que se agrava en España por un incremento de la inflación, es extremadamente desestabilizador en cualquier sociedad, pero mucho más en una como la nuestra, que tiene una bolsa de inmigración elevada, tanto legal como ilegal. La razón estriba en que la garantía social de respuesta al paro es la red familiar de protección en momentos de desempleo, prácticamente inexistente en el caso de numerosos inmigrantes. Esa situación es, por ello, causa de marginalización.
Además, en el puro terreno del crecimiento económico, el paro detrae recursos a las arcas públicas y afecta a la demanda interna, con lo que se llega a un círculo vicioso que causa la generación de más paro y menos consumo, y así sucesivamente. Por eso, la mejor política económica, la mejor receta para el crecimiento y la mejor subvención social es la creación de puestos de trabajo. Y eso sólo se puede lograr con iniciativas sólidas de apoyo a las empresas, de rebajas de impuestos para aumentar las inversiones y reformas en el mercado laboral. Exactamente lo que no se ha hecho en estos años de vacas gordas. Pero alguien tendrá que hacerlo.
MÁS GASTO PÚBLICO
La respuesta del Gobierno ante los malos datos económicos, la inflación y, ayer, el desempleo, ha sido anunciar el aumento récord de empleo público hasta 27.000 puestos más de los puestos incrementados el año anterior.
Desde el punto de vista de la economía de mercado, el gasto en servidores públicos por encima de las necesidades reales de la Administración del Estado sólo sirve para incrementar la presión sobre los agentes privados, detrae recursos del Estado y ralentiza la capacidad de crecimiento. Sin embargo, el Gobierno, haciendo uso de su carácter socialista, ha preferido la generación de este empleo subvencionado en plena desaceleración económica que abordar otras reformas estructurales en beneficio de la generación de riqueza. Justo lo contrario que ha hecho en Francia Sarkozy, al diagnosticar que el gigantismo de lo público se había convertido en una rémora para Francia.
Desde el punto de vista político, aprovechar las arcas del Estado para subvencionar empleos tiene un inequívoco aire clientelista. Una política que puede tener réditos a corto plazo, pero que es perversa a largo plazo, porque obliga a ejercer una presión fiscal sobre todos aquellos que participan en sectores ajenos a lo público.
La diferencia entre la política del actual Gobierno del PSOE respecto al anterior del PP se ve aquí de forma nítida. Mientras el de éste se afanó en la austeridad de lo público, incluso hasta llegar a la impopularidad cuando así lo exigió la necesidad de convergencia con Europa, el actual Ejecutivo ha utilizado los ahorros producidos por una etapa de bonanza para amplificar el capítulo de las subvencionaes, ya sea por nacimientos o por alquileres. Quizá se hayan considerado estas medidas electoralmente rentables, pero difícilmente pueden ser respetables si la visión se traslada al futuro mediato.
VIDA ARTIFICIAL
El avance científico ha sido exponencial en las últimas décadas. De todos, quizá el más poderoso, pero también el más inquietante, se produce en el territorio de la genómica. Aunque hasta ahora sólo conocemos indicios sobre posibilidades futuras, lo cierto es que se abren vías antes insospechadas que prometen logros para la Humanidad, pero llevan aparejadas situaciones éticamente inciertas. Ahora, un equipo científico americano plantea la generación de vida sintética, lo que tendría, en el futuro que corresponda, capacidades terapúticas. Pero también las de crear agentes biológicos utilizables como arma. La Ciencia avanza, pero nos recuerda a cada paso que el gran debate ético sobre su uso es nuestra asignatura pendiente.
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